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OPINIÓN/ Unanimidad y fragmentación

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

Chema me enseñó que equivocarse no es un problema si uno sabe rectificar apenas reconoce el error.

Escribo esto mientras estoy en camino al velorio del gran Chema Salcedo, el único peruano -político y periodista- que, aunque nacido en el País Vasco, contó con el afecto y el consenso nacional. Todos lo quisieron y todos lo respetaron.

Recuerdo al Chema y pienso en su bonhomía indiscutible. Supo escuchar a todos con respeto y buenos modales (qué importantes ambas cosas) y supo desmarcarse de la horda de cualquier signo al tiempo de sobrevivir a ella. Cultivado y polifacético como pocos fue hombre de izquierda y supo dejar de serlo, con extrema coherencia. Aprendió de los cambios en el mundo y desconfió de la grita y del “argumento” de 140 (o 280, da igual) caracteres. Desconfió también de los influencers (influentes en buen español) y de los followers (seguidores).

Chema me enseñó que equivocarse no es un problema si uno sabe rectificar apenas reconoce el error. Así que tomo esta reflexión para expresar mi pasmo ante el último y sorpresivo dato que arrojó una encuesta (quizá la de mayor prestigio) el domingo por la noche: la irrupción de una candidatura, vieja y nueva en simultáneo.

Estamos hablando, por supuesto de Ricardo Belmont, que no contaba hasta entonces para nada. Quizá sea un globo al que le falta el alfiler o quizá sea un fenómeno extraño pero real. Lo cierto es que, en el Perú, todo puede suceder. Qué lástima que ya no tengamos a Bryce para contar esta historia. Bayly o Roncagliolo no alcanzan. Vargas Llosa no hubiera sido pertinente.

Dicen los que saben que la hija del candidato ha hecho un trabajo excepcional en redes. Pero cómo convertir a un señor octogenario en, mil perdones por favor, Mum Ra el inmortal. No parece ser fácil.

No sé si Chema llegó a ver esta información tres horas antes de vencer el plazo de la difusión de encuestas, porque él estuvo lúcido hasta la noche del domingo, pero estoy seguro de que, de haber sido así, le hubiera provocado un gran impacto, como a mí como a todos los de nuestra edad, creo.

¿Será esto un hipo circunstancial o será un hecho macizo? No lo sé. El candidato aludido no hizo nada especial en el debate. Fue Rafael Belaúnde quien le lanzó una flor. Y no hubo más.

Nada sé de redes salvo que estimulan la respuesta raquídea, pero sí sé que quienes podemos atestiguar la historia política (y empresarial) del candidato sorpresa no podríamos compartir la idea de que fue precisamente exitoso. Creo que eso también quedó claro en aquella encuesta.

En fin, la fragmentación política en el Perú adoptó un fragmento más y la predicción al 12 de abril se volvió aún más compleja.

Felizmente voy camino a la unanimidad, al consenso, a despedir al enorme José María y ojalá pueda retornar inundado de su espíritu honesto, convocante y tan peruano como el que más.

Un abrazo al cielo, querido Chema.

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