Es tiempo de que nuestra Cancillería proteste ante estos actos ilegales de Rusia contra nuestros ciudadanos y denuncie esa práctica ilícita en los foros internacionales.
Nos preguntamos, con legítimo derecho, ¿Dónde están los 600 peruanos contratados ilegalmente por Rusia para emplearlos en la guerra contra Ucrania? Esos compatriotas, exmilitares y policías, fueron captados a través de mensajes en Instagram o Telegram y también por medio de reclutadores que ofrecían trabajos en seguridad privada, con sueldos de hasta 4 mil dólares mensuales y un bono inicial que oscilaba entre 20 mil y 50 mil dólares, según informa el portal Infobae de mayo del 2026.
La misma fuente señala que en Moscú confiscaron sus pasaportes, celulares y DNI, para luego enviarlos a la primera línea del frente de batalla.
Solo sabemos que hasta la fecha 11 compatriotas han muerto y 114 están desaparecidos. Esas captaciones fueron abiertamente ilegales.
Primero, porque el artículo 23 de la Constitución Política establece que un connacional solo puede servir en ejércitos extranjeros con autorización expresa del jefe de Estado, lo cual no ha sucedido. Y, más extensamente, porque la Convención Internacional del 4 de diciembre de 1989 contra el Reclutamiento, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios (Resolución 44/34 de la Asamblea General de la ONU) así lo estipula.
Sin embargo, el tema va más allá de nuestra frontera. La BBC de Londres, en efecto, estima que al menos 3,586 extranjeros de 39 naciones han muerto combatiendo contra Ucrania, al igual que 2,300 soldados de Corea del Norte y 40 mil rusos liberados de las cárceles para ir a la guerra.
La misma fuente señala que los reclutados firmaron un documento redactado en ruso y en Moscú confiscaron sus pasaportes, celulares y DNI, para luego enviarlos a la primera línea del frente de batalla, como denuncian reiteradamente sus angustiados familiares, pidiendo apoyo a la Cancillería para localizarlos. Recordemos que el grupo Wagner, compuesto de 50 mil militares y liderado por Yevgueni Prigozhin, que murió en un extraño accidente de aviación, conformó la primera brigada de mercenarios que intervinieron no solo en Ucrania, sino en Siria, Mali, República Centroafricana, Sudán y Libia.
Es tiempo de que nuestra Cancillería proteste ante estos actos ilegales de Rusia contra nuestros ciudadanos y denuncie esa práctica ilícita en los foros internacionales. La OEA podría examinar el tema que implica a varios Estados del sistema interamericano, entre otros, colombianos y cubanos. Sorprende, empero, que, a pesar de que el conflicto bélico tiene casi cinco años de duración, hasta la fecha no existe un pronunciamiento ni se ha convocado una sesión extraordinaria de sus miembros para abordar el tema. Así, la OEA solo es un membrete, una etiqueta, un organismo inoperante, frente a un asunto donde de por medio está la vida de miles de personas.