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OPINIÓN/ Globos de ensayo

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

El gobierno tiene la iniciativa, el Congreso sólo la chilla. Hasta que varios se den cuenta de que la chilla, en política, no remunera y termina cansando. Entonces el Congreso retornará a su misión constitucional y habrá otra composición de la mayoría.

Primero fue la filtración del texto original de la solicitud del Ejecutivo de delegación de facultades legislativas al Congreso. Recientemente fue la advertencia velada del Defensor del Pueblo respecto a la posibilidad constitucional de la disolución de la Cámara de Diputados por parte del Ejecutivo. La tesis que sostengo en este artículo es que, ambos, fueron globos de ensayo no necesariamente casuales, para, uno, ajustar las facultades delegadas a solicitar y, dos, ponerle un estate quieto a las voces flamígeras en el Congreso y eventualmente provocar un breve quiebre, el suficiente, en la oposición.

La bisoñería de los congresistas opositores (especialmente de los diputados de Juntos por el Perú) los lanzó hacia el borde del precipicio y pidieron interpelaciones y destituciones con vocación de granel. También pusieron al descubierto sus intenciones beligerantes y no se percataron de que Obras, Buen Gobierno e incluso Ahora Nación tienen voces moderadas, incluso algunas más cercanas al gobierno que a la alianza parlamentaria que los llevó a ganar la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y que ya muestra evidentes rajaduras (si no pregúntenle a la diputada Samanez).

Habría que agregar a lo dicho que hay (habrá más) diputados con las barbas en remojo, que no tienen interés alguno en perder su posición antes de los cinco años establecidos… ¡y presupuestados!

El gobierno tiene la iniciativa, el Congreso sólo la chilla. Hasta que varios se den cuenta de que la chilla, en política, no remunera y termina cansando. Entonces el Congreso retornará a su misión constitucional y habrá otra composición de la mayoría.

Pero tener la iniciativa tampoco alcanza. La solicitud de delegación de facultades legislativas no está mal, en general es consistente y digna de ser evaluada. Dos aspectos, sin embargo, llaman la atención: la casi inexistencia de una propuesta estratégica de gestión de riesgos (El Niño había sido, junto con la inseguridad, el gran argumento para esta solicitud) y la reiteración de ideas que no han funcionado previamente (en particular las que apuntan a la reducción de la burocracia). El rol correctivo del Congreso debería ser útil al respecto. Pero para eso hay que dejar a un lado la bulla y la grita, al menos un rato.

Al mismo tiempo tiene lugar la campaña electoral subnacional (gobernadores y alcaldes). Rafael López Aliaga ha decidido tomar distancia (al menos verbal) de Keiko Fujimori y eso no lo diferencia, sólo lo hace ver veleidoso. Más aun sabiendo que suele cometer no  menos de una docena de errores serios en cada campaña en la que interviene. Sólo hay que esperarlo. Quizá debería soltar algún globo de ensayo a ver si nos demuestra que algo ha aprendido. El estudio de CPI (que salió totalmente maltrecha en las elecciones generales y le otorga de nuevo un liderazgo claro) no es una buena idea. Tal vez un estudio cualitativo previo a su siguiente encuesta le pueda devolver algo de credibilidad.

Veamos qué novedades nos traen los programas dominicales.

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