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OPINIÓN/ ¿Por qué a las corporaciones peruanas les convienes invertir en la industria aeroespacial?

EscribeFernando Ordoñez Velázquez

Mayor General FAP (R)

 

La nueva frontera del desarrollo peruano: el espacio

 

Durante más de un siglo, el Perú ha sustentado su economía en sectores intensivos en recursos naturales como la minería, la pesca, la agricultura y la energía. Estos pilares han contribuido al crecimiento y la estabilidad, pero también han expuesto al país a ciclos internacionales que no controla. Frente a una economía mundial cada vez más orientada hacia la innovación, la tecnología y el conocimiento, el Perú necesita dar un salto cualitativo, y ese salto tiene como nuevo horizonte el espacio.

La incorporación del país a la economía espacial no es improvisada: responde a un proceso normativo, institucional y geopolítico desarrollado durante varios años. Un primer hito fue la adhesión, en 2021, a los Acuerdos Artemisa, promovidos por Estados Unidos y la NASA para impulsar la exploración pacífica del espacio, la cooperación científica y principios de gobernanza para las actividades en la Luna, Marte y otros cuerpos celestes.

Para el Perú, esta decisión significó integrarse a un marco internacional de cooperación espacial y expresar su voluntad de desarrollar capacidades propias y participar en proyectos globales de investigación y tecnología.

Este proceso estuvo acompañado por gestiones técnicas y diplomáticas lideradas por la Fuerza Aérea del Perú (FAP), que desde 2018 inició coordinaciones con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el Comando Espacial y la Fuerza Espacial estadounidense para fortalecer las capacidades nacionales en vigilancia espacial, operaciones satelitales y gestión del dominio aeroespacial.

Estas acciones incluyeron convenios de cooperación, programas de entrenamiento y cursos especializados en bases estadounidenses, donde oficiales peruanos recibieron instrucción en dinámica orbital, control de misión, análisis de objetos espaciales y seguridad en lanzamientos.

Paralelamente, la FAP impulsó, junto con CONIDA, la creación de un Centro de Operaciones Espaciales para monitorear satélites, analizar trayectorias y fortalecer la vigilancia del espacio cercano a la Tierra. En el ámbito normativo, el proyecto fue incorporado en 2023 al Informe Multianual de Inversiones en Asociaciones Público-Privadas 2023–2026, y mediante la Resolución Ministerial N.º 01558-2023-DE se formalizó la intención estatal de construir el primer puerto espacial del país.

El proceso alcanzó otro hito en noviembre de 2024, cuando la FAP, CONIDA y la NASA suscribieron un Memorando de Entendimiento (MoU) que contempla una campaña de lanzamiento de cohetes sonda desde territorio peruano en 2028, consolidando la cooperación científica y tecnológica internacional.

Finalmente, el 26 de marzo de 2026, el Congreso aprobó la Ley N.º 32571, que declara de interés nacional y necesidad pública la creación del puerto espacial en territorio peruano, con el objetivo de posicionar al Perú como líder regional en el ámbito espacial. Con ello, el proyecto adquiere un respaldo jurídico y político de alcance nacional y abre un marco para promover inversiones y participación privada.

En este contexto, la futura sede del puerto espacial apunta a Chiclayo, en un territorio que reúne condiciones de disponibilidad de terreno, conectividad, infraestructura y potencial para desarrollar un moderno ecosistema industrial.

La ciudad, tradicionalmente vinculada al comercio y la agroindustria, podría asumir una nueva dimensión como centro aeroespacial del Pacífico Sur. El puerto espacial, por tanto, no debe entenderse únicamente como una plataforma para lanzar cohetes, sino como el punto de partida de una transformación económica y tecnológica capaz de integrar industria, investigación, educación, logística y servicios de alto valor agregado.

Industria Espacial: una de las economías más dinámicas del planeta

La industria espacial global es hoy una de las economías más dinámicas del planeta. En 2023 alcanzó entre USD 550 y 570 mil millones, impulsada por la demanda de satélites, servicios de comunicaciones, navegación, observación de la Tierra y lanzamientos orbitales. Más del 75 % de este mercado es privado, una señal inequívoca de que el espacio dejó de ser un dominio exclusivo de los Estados para convertirse en un sector comercial de alta rentabilidad.

Impulso a proveedores, clave para el sector aeroespacial

El crecimiento anual del sector ronda el 7 %, muy por encima de la mayoría de las industrias tradicionales. Empresas como SpaceX, Blue Origin, Eutelsat Group, Amazon Kuiper[1] y cientos de startups aeroespaciales están redefiniendo el acceso al espacio, reduciendo costos y multiplicando la demanda. Hoy existen más de 9 000 satélites activos, y cada año se realizan entre 190 y 210 lanzamientos orbitales, cifras que hace dos décadas parecían imposibles.

Tres grandes mercados explican la expansión de la economía espacial. El primero es el de comunicaciones satelitales, que supera los 100 mil millones de dólares y crece aceleradamente conforme más empresas y gobiernos buscan conectividad en zonas remotas.

El segundo es el de navegación y posicionamiento (GNSS), que genera más de 150 mil millones de dólares y es indispensable para la logística, el transporte, la agricultura, la minería y la defensa.

El tercero es el de observación de la Tierra, el segmento de mayor crecimiento, impulsado por la agricultura de precisión, la gestión ambiental, la exploración minera, los seguros, la energía y la respuesta ante desastres. Cada uno de estos mercados tiene impacto directo en los sectores económicos más importantes del Perú. Invertir en el espacio no es diversificación: es fortalecer los negocios que ya sostienen la economía nacional.

Los países que han desarrollado puertos espaciales —Estados Unidos, Francia, Japón, India, China, Corea del Sur— han convertido estas infraestructuras en motores económicos. Un puerto espacial genera ingresos por tarifas de lanzamiento, integración de satélites, servicios logísticos, almacenamiento, seguros y procesamiento de datos.

Pero su impacto va mucho más allá: crea clústeres industriales, atrae talento global, impulsa la investigación científica y posiciona al país como actor tecnológico. Un puerto espacial es, en esencia, un aeropuerto internacional para una industria que paga más, crece más rápido y genera mayor valor agregado.

Chiclayo, puerto espacial y núcleo de transformación económica nacional

La selección de Chiclayo como sede del futuro puerto espacial abre una oportunidad extraordinaria. La ciudad cuenta con terrenos amplios, conectividad terrestre y aérea, cercanía a puertos marítimos y un ecosistema urbano en expansión. Además, la región tiene espacio suficiente para desarrollar un Hub Industrial-Aeroespacial, Logístico y Portuario, un concepto que integra industria, tecnología, educación, comercio y urbanismo.

Oportunidades y retos en la industria aeroespacial actual

Este hub incluiría el puerto espacial y sus áreas de lanzamiento, control de misión e investigación; zonas industriales para fabricación de componentes aeroespaciales; plantas de producción de combustibles RP‑1 y oxígeno líquido; parques logísticos y centros de distribución; universidades y centros de investigación especializados; e infraestructura urbana moderna con vivienda, salud, educación, transporte y servicios públicos.

La Ley N.º 32571 permite declarar esta zona como Zona Especial de Desarrollo (ZED), lo que facilitaría la inversión privada, reduciría riesgos y garantizaría estabilidad jurídica. Para los inversionistas, esto significa un entorno regulatorio favorable y un proyecto con respaldo estatal.

El puerto espacial no es solo una infraestructura de lanzamiento. Es el núcleo de una transformación económica. En el ámbito industrial, el Perú podría desarrollar manufactura de alta tecnología, desde electrónica avanzada hasta componentes aeroespaciales.

En el ámbito científico, la cooperación con NASA y otras agencias permitirá desarrollar capacidades nacionales en investigación, análisis de datos, inteligencia artificial y materiales avanzados. En el ámbito educativo, universidades e institutos técnicos podrán ofrecer carreras en ingeniería aeroespacial, ciencias del espacio, derecho espacial y tecnologías de misión, generando una nueva generación de profesionales altamente calificados.

En el ámbito comercial, la minería, la agricultura, la energía, la banca y el transporte se beneficiarán de servicios satelitales más precisos, accesibles y adaptados a necesidades locales. En el ámbito turístico y urbano, los lanzamientos atraerán visitantes, ferias científicas, congresos y actividades culturales, convirtiendo a Chiclayo en un polo tecnológico regional.

¿Por qué las principales corporaciones peruanas deben entrar al mercado aeroespacial?

El puerto espacial y el hub industrial aeroespacial no solo requieren tecnología avanzada: necesitan combustibles especializados, energía confiable, redes de telecomunicaciones, financiamiento, seguros, logística de alta complejidad y construcción de infraestructura crítica. Cada uno de estos elementos coincide directamente con las competencias centrales de las grandes corporaciones peruanas, que hoy lideran sectores como minería, energía, telecomunicaciones, banca, logística y construcción.

Estas corporaciones no participan aún en la industria espacial, pero tienen razones económicas y estratégicas para hacerlo. Varias de las principales corporaciones peruanas, con presencia en minería, energía, banca, infraestructura, logística y servicios, cuentan con la capacidad financiera y empresarial para participar en esta nueva frontera económica.

La infraestructura espacial les permitiría expandir operaciones, mejorar eficiencia, acceder a datos satelitales propios, optimizar cadenas de suministro, reducir riesgos operativos y abrir nuevas líneas de negocio de alto valor agregado. En otras palabras, el espacio no solo es una oportunidad de inversión: es una herramienta para potenciar sus actividades actuales.

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Por otro lado, las empresas peruanas que ya operan en nichos aeroespaciales —principalmente SEMAN Perú, con su capacidad de mantenimiento mayor, fabricación de componentes y certificación aeronáutica— y CASANAVE poseen el conocimiento técnico necesario para convertirse en socios tecnológicos dentro del proyecto. Estas compañías no tienen el tamaño financiero para liderar la construcción del puerto espacial, pero sí la experiencia para integrarse como proveedores especializados, operadores técnicos y aliados estratégicos.

La combinación es evidente: las grandes corporaciones aportan capital, infraestructura y escala; las empresas aeroespaciales aportan tecnología, experiencia y especialización. Juntas pueden convertir al Perú en el primer país sudamericano con un puerto espacial operativo y un clúster industrial aeroespacial capaz de competir en el mercado global.

Las ventajas estratégicas son evidentes:  las compañías mineras y energéticas obtendrán mejor exploración, monitoreo ambiental y control de datos críticos, además de la posibilidad de financiar constelaciones propias. Las empresas de telecomunicaciones podrán expandir cobertura nacional, ofrecer banda ancha satelital y desarrollar servicios IoT para sectores productivos.

Los conglomerados financieros podrán impulsar inclusión financiera vía satélite, crear modelos de riesgo basados en datos espaciales y desarrollar fondos de inversión aeroespacial. Las empresas de retail y logística podrán lograr trazabilidad total de cadenas de suministro, optimizar rutas y acceder a nuevos mercados rurales.

Las compañías de infraestructura y construcción podrán participar directamente en la construcción del puerto espacial, en contratos de mantenimiento, energía, transporte y seguridad, además del desarrollo urbano alrededor del hub.

Una nueva industria para el Perú: el desafío de invertir en el espacio

El puerto espacial no debe verse solamente como una infraestructura de lanzamiento. Es el núcleo de una transformación económica. En el ámbito industrial, el Perú podría desarrollar manufactura de alta tecnología, desde electrónica avanzada hasta componentes aeroespaciales.

En el ámbito científico, la cooperación con NASA y otras agencias permitirá desarrollar capacidades nacionales en investigación, análisis de datos, inteligencia artificial y materiales avanzados.

En el ámbito educativo, universidades e institutos técnicos podrán ofrecer carreras en ingeniería aeroespacial, ciencias del espacio, derecho espacial y tecnologías de misión, generando una nueva generación de profesionales altamente calificados.

En el ámbito comercial, la minería, la agricultura, la energía, la banca y el transporte se beneficiarán de servicios satelitales más precisos, accesibles y adaptados a necesidades locales.

Tres nuevas industrias son la apuesta de Perú: ¿podrá dar un giro a su manufactura? Esto ve el Produce para los próximos años | ECONOMIA | GESTIÓN

En el ámbito turístico y urbano, los lanzamientos atraerán visitantes, ferias científicas, congresos y actividades culturales, convirtiendo a Chiclayo en un centro tecnológico regional.

La expansión de las constelaciones de comunicaciones, observación de la Tierra, navegación y otros servicios espaciales generará una demanda sostenida de lanzamiento y reemplazo de satélites. Las proyecciones apuntan a varios miles de nuevos satélites puestos en órbita cada año durante esta década, lo que podría traducirse en cientos de lanzamientos orbitales anuales a escala mundial.

El Perú ya tomó la decisión estratégica de ingresar a la economía espacial. La Ley N.º 32571, del 26 de marzo de 2026, le da respaldo jurídico y declara que el puerto espacial es de interés nacional y necesidad pública, con el objetivo explícito de posicionar al Perú como líder regional en el ámbito espacial.

El acuerdo con la NASA le da legitimidad internacional. La selección de Chiclayo le da viabilidad técnica. El mercado global le da oportunidad económica. Solo falta una pieza: capital peruano con visión de grandeza. Las principales corporaciones empresariales e industriales más grandes del país tienen la capacidad, los recursos y el interés estratégico para liderar esta nueva frontera.

La dimensión de la oportunidad se aprecia mejor al observar la demanda futura. Según la 28.ª edición del estudio Satellites to Be Built and Launched de Novaspace, publicada en octubre de 2025, se prevé que más de 43.000 satélites sean lanzados hasta 2035, un promedio equivalente a unos 12 satélites diarios y aproximadamente 8 toneladas de carga útil por día.

Esta actividad generaría alrededor de USD 665.000 millones en fabricación de satélites y servicios de lanzamiento, impulsada principalmente por las grandes constelaciones, la demanda de defensa y la evolución de las tecnologías de lanzamiento.

La magnitud del mercado se confirma con la actualización de enero de 2026 del Space Economy Report de Novaspace, que estima que la economía espacial mundial alcanzó USD 626.400 millones en 2025 y podría superar USD 1,01 billones en 2034, con un crecimiento anual compuesto de 5,5 %.

Estas cifras muestran que la actividad espacial ya no constituye un mercado emergente de escala marginal, sino una industria global en expansión, con una demanda creciente de infraestructura, fabricación y, particularmente, servicios de lanzamiento. Para un país que aspira a desarrollar un puerto espacial, esta tendencia representa la existencia de un mercado internacional de gran magnitud al cual el Perú podría integrarse.

Invertir en la industria espacial no es un salto al vacío. Es una forma de multiplicar el valor de los negocios que ya sostienen la economía peruana y de participar en un mercado global que crece más rápido que cualquier sector tradicional. El Estado peruano ya tomó la decisión estratégica. Ahora le corresponde al sector privado ocupar su lugar en esta nueva frontera económica.


[1] SpaceX: Empresa estadounidense fundada por Elon Musk, desarrolla cohetes y naves espaciales y opera Starlink, una gran constelación de satélites para Internet. Blue Origin: Empresa espacial estadounidense fundada por Jeff Bezos, dedicada al desarrollo de cohetes reutilizables, vehículos espaciales y tecnologías para futuras actividades comerciales en el espacio.

Eutelsat Group: Operador europeo de comunicaciones por satélite que, tras su combinación con OneWeb, ofrece servicios mediante satélites geoestacionarios y una constelación de satélites en órbita baja.

Amazon Kuiper: Proyecto de Amazon para crear una constelación de satélites en órbita baja destinada a proporcionar Internet de banda ancha a zonas con conectividad limitada.


 

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