“Es interesante que Rusia recalcó esto, que no hay armas nucleares en esta flotilla. Es un indicio que manda el mensaje de que no tiene la intención de hacer una escalada armamentística”, indica Ismailov.
El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, explicó que previamente la flotilla estuvo haciendo ejercicios navales en el océano Atlántico.
En concreto, practicaron “el uso de armas de misiles de alta precisión utilizando modelos informáticos contra objetivos navales que representan grupos navales del enemigo convencional y que se encuentran a una distancia de más de 600 km”, así como “entrenamiento para repeler un ataque aéreo”.
Desde Washington se informó que las fuerzas de ese país están monitoreando todos estos movimientos, pero un funcionario estadounidense aclaró que no consideraban como una amenaza la llegada de esta flotilla a La Habana.


El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez y su homólogo ruso, Sergei Lavrov, durante una rueda de prensa conjunta esta semana.

«Los despliegues de Rusia son parte de una actividad naval de rutina, y no nos preocupan, no representan una amenaza directa para Estados Unidos», puntualizó.
“No es una coincidencia. Es un claro movimiento de propaganda de Rusia para dejar claro algo: ‘Os apoyamos (a Cuba) en el ‘patio trasero’ de Estados Unidos’”,recalca Ismailov.
Por su parte, Ricardo Herrero, director ejecutivo del Grupo de Estudio Cubanoque impulsa un mayor acercamiento entre EE.UU. y Cuba, expresó en X(antes Twitter) que la visita naval rusa a La Habana sería «de poca preocupación»para el Departamento de Defensa en Washington.
«Pero políticamente hunde las relaciones bilaterales en un agujero más profundo», añadió.
Un mensaje de propaganda
“Hay una distancia enorme entre Rusia y Cuba, está muy lejos y toma mucho tiempo todo este movimiento como para verlo como una respuesta(a la decisión de EE.UU. de autorizar el uso de sus armas contra objetivos en Rusia), señaló Famil Ismailov y añadió:
«Era algo que, definitivamente, estaba planeado de antes”.
A mediados de mayo, el Ministerio de Defensa ruso informó que un destacamento de tres barcos de la Flota del Norte emprendió un largo viaje desde Severomorsk (en el mar de Barents) a los que posteriormente se unió el submarino nuclear.

Esto se une a la visita esta semana del ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrila, a Moscú, donde se reunió con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.
“Estamos en el camino del fortalecimiento de nuestro diálogo político y trabajamos en los impulsos para estimular la economía cubana”, enfatizó Lavrov durante una rueda de prensa conjunta este miércoles.
En julio del año pasado, un buque de entrenamiento de la armada rusa, el Perekop, también llegó a las costas de Cuba.
Fue la primera visita oficial de un buque de guerra ruso a la isla en muchos años y se enmarcó en la nueva etapa de relaciones entre los dos históricos aliados de la era de la Guerra Fría, que vino acompañado además de varios acuerdos económicos.

De la isla caribeña, según afirma el ejército estadounidense, es posible que el conjunto naval se dirija hacia otro aliado de Rusia en la región: Venezuela.
“Es el mismo tipo de movimiento, la misma cosa. Venezuela es un viajo amigo de Rusia”, apuntó el jefe del servicio ruso de la BBC.
En cualquier caso, nos remarca: “Rusia no es una amenaza en términos de fuerza naval, no está en posición de hacer amenazas a los intereses de Estados Unidos en la zona”.
FUENTE: https://www.bbc.com/mundo/articles/crgg024373po