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OPINIÓN/ Debate insípido, victoria por puntos

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

un debate pobre e insípido y una victoria discutible, más por errores del adversario que por virtudes propias.

Me acabo de resignar a comentar el último debate presidencial sin tener data de referencia. Ayer fue el debate y ayer terminó la autorización de publicar encuestas. Una razón más para eliminar la absurda norma que impide que el ciudadano tenga acceso a la información una semana antes de las elecciones.

La única información disponible es la que procede de la indagación NO MUESTRAL, en tiempo real, sobre la opinión de los televidentes que accedieron al debate vía la señal exclusiva de. TvPe y el resultado fue abrumador a favor de Keiko Fujimori. Sin embargo, su valor estadístico es casi nulo.

Entonces tratemos de hacer, mejor, un análisis de estilos y contenidos y veamos si encontramos, por allí, mejores pistas.

En cuanto al estilo, es obvio que la agresividad corrió a cuenta de Roberto Sánchez. En ese aspecto no hay duda posible. A algunos les gusta el ataque y el vituperio. La pregunta es si la afrenta continua rinde frutos al afrentante. Recordemos, aquí no más en la primera vuelta, lo que pasó con Rafael López Aliaga.

Keiko eligió la ponderación pero no es una notable oradora y leer nunca es la mejor opción. No hay mucho más qué decir.

Con relación a los contenidos, Sánchez se concentró en lo mismo de siempre: que el fujimorismo tiene una alianza con el gran capital, que es corrupto por naturaleza (ADN creo que dijo), que el Congreso fujimorista (¿con 21 de más de 130 parlamentarios?) provocó el desorden fiscal y dio las leyes pro crimen (cosa que nunca explican y que es más que discutible). En cuanto a propuestas, nada. Listas y declaraciones inviables y contradictorias con su propio plan de gobierno.

Keiko presentó, en cambio, una secuencia coherente de propuestas clara e intencionalmente vinculadas a los programas más exitosos del gobierno de su padre (incluso se permitió olvidar INFES y la construcción masiva de colegios de muy buena calidad). Sus técnicos del plan de gobierno le permitieron atacar con solvencia los temas cruciales de la gestión pública.

Muchos consideran que la pasividad de Keiko fue su gran debilidad y puede ser pero Sánchez cometió tres errores mayúsculos: uno, afrentó a su rival en el plano familiar;  dos, mintió diciendo que su propia gestión como Ministro de Comercio Exterior y Turismo había sido impecable cuando ni siquiera hoy el Perú ha recuperado sus números pre pandemia en turismo internacional, y, tres, volvió a mentir cuando dijo que el ex ministro Luis Miguel Castilla había afirmado que Pedro Francke había sido un buen ministro. Castilla lo desmintió de inmediato.

Una afrenta a la familia y dos mentiras grotescas es un poco demasiado.

En resumen, un debate pobre e insípido y una victoria discutible, más por errores del adversario que por virtudes propias.

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