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OPINIÓN/ El Estado cambia fusibles

Escribe: Aldo Lorenzzi Bolaños

Este gobierno tiene que marcar la diferencia. Si bien hay señales de voluntad para hacer las cosas mejor, esto no alcanza por ahora

Cuando en una caja eléctrica se avería o se quema un fusible, se cambia y se pone otro de repuesto para que siga funcionando. De esta forma podemos tener la tranquilidad de que hemos reparado la avería. Muchas veces, sin embargo, debemos volver a cambiar el fusible porque a veces ese no es el verdadero problema y es que la raíz se encuentra más allá de la caja eléctrica, pero no lo vemos porque no somos especialistas o porque no queremos darnos cuenta.

Eso mismo le está pasando al Perú. Creemos que, cambiando a un funcionario o a un responsable político «para las galería», hemos solucionado el problema, cuando quizás no hemos mirado más profundo, más allá de la caja. Durante muchos años hemos decapitado a funcionarios y políticos, y el statu quo se mantiene, haciendo más crónico el problema en lugar de buscar la solución real.

Esto ocurre, en principio, por dos razones: no es políticamente correcto hacerlo, o simplemente solo queremos el poder por el poder, sin llevar a cabo las reformas que hacen falta para cambiar la situación actual.

Entonces, el actual gobierno está siguiendo la misma línea del anterior. Casi todos los cuadros que colocan los últimos gobiernos, incluidos los propios presidentes, terminan cambiando ante la primera crisis política que enfrentan, y con eso creen el asunto resuelto: cambian el fusible y ya.

Esta estructura estatal peruana actual es una burocracia obesa: mientras van sacando a los de arriba, van entrando más burócratas por abajo. Y bajo ese criterio, creen que solucionarán los problemas que nos aquejan desde hace ya bastantes años.

Sin reformas no hay solución

Como señalé en uno de los párrafos anteriores, la burocracia va alimentando su obesidad a través de mandos medios hacia abajo, y muy poco hacia arriba. Es ahí donde está la corrupción, que viene desde la base de la pirámide.

La reforma debe empezar combatiendo el copamiento de las mafias en todas las instituciones, y no aplicando una política de «el Estado cambia fusibles». Eso no es reforma, y esto es lo que debe entender el gobierno.

Aún se siente que el Estado no tiene una brújula clara, un norte real. Para que esto se dé, debe dejar esa mala costumbre de pedir «delegación de facultades» casi todos los últimos gobiernos la han solicitado, cuando todo está ya en los dispositivos legales actuales que tenemos.

Este gobierno debe demostrar que, con lo poco que se tiene, se pueden hacer reformas. Solo es cuestión de saber articular y aprender a hacer política, una vez que den señales de tener claras sus metas como gobierno y el inicio de las reformas con lo que ya se cuenta, sin condicionar todo a pedir más facultades.

Los peruanos ya estamos cansados de la inseguridad ciudadana, de no tener las condiciones básicas para vivir adecuadamente. Este gobierno tiene que marcar la diferencia. Si bien hay señales de voluntad para hacer las cosas mejor, esto no alcanza por ahora.

Todo lo que vemos actualmente en los medios de comunicación, junto con los altos niveles de violencia en Lima y en el Perú, tiene que cambiar en los próximos meses. Esperemos que el gobierno entienda que esto no se cambia con más facultades, sino a través de la decisión política, y que deje de solo cambiar personajes políticos o funcionarios del Estado. Si no, seguiremos igual.

Esperemos que este gobierno se comprometa de verdad, antes de que la crisis siga avanzando y ya nadie la pueda detener.

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