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OPINIÓN/ El nuevo eje conservador sudamericano

Escribe: Aldo Lorenzzi Bolaños

 

Esperemos que esta avalancha azul, se prolongue por un tiempo, para que nuestros países lleven a cabo las reformas que requerimos para mejorar las condiciones de vida

 

Este fin de semana, con la victoria en Colombia del candidato Abelardo de la Espriella y la posible victoria de Keiko Fujimori en el Perú, se configura un nuevo eje conservador que pondría fin a la famosa ola rosa, que ha estado presente en los últimos ciclos electorales de los países sudamericanos.

Este cambio ha movido el tablero geopolítico de nuestra región ya que hoy a través de esta variación de poderes y de fuerzas, los intereses de nuestros países empezaran a alinearse hacia Estados Unidos, desde que llego a la presidencia Trump se ha dado este fenómeno en el Sur de América.

Hoy se ha desarrollado una serie de liderazgos en Sudamérica, los cuales pasaremos a mencionar en Argentina Milei, ganó las elecciones en su país, a través de un motor ideológico que logró construir un mensaje de unidad, ante una clase política indiferente con muchos rasgos de corrupción y un país que estaba cansado de las condiciones de vida, devastada por el socialismo del siglo XXI.

Daniel Novoa por su parte en Ecuador, fue el outsider que nadie se esperaba, ha ganado dos elecciones, en base a un enfoque de gobierno pragmático y se ha centrado en recobrar el control territorial, dándole seguridad a los ecuatorianos y revertir las cifras de desempleo.

Bolivia, con un gobierno pragmático como el de Rodrigo Paz, también busca estabilizar la institucionalidad del país altiplánico, a pesar de las turbulencias de los socialistas que no quieren soltar el poder, sin embargo, se están dando las condiciones para una estabilidad del país.

Paraguay es un país pequeño que depende de Brasil, sin embargo, a través de su presidente Santiago Peña, uno de los referentes del conservadurismo latinoamericano, ha sabido sacar el estado paraguayo a través de un gobierno con enfoque institucional y un buen manejo de su macroeconomía.

Por su parte Chile y Colombia países que han vivido hace poco, gobiernos con afinidades con el “Socialismo del Siglo XXI”, han elegido presidentes de derecha o que tienen valores conservaduristas en el caos de nuestro vecino del Sur Jose Antonio Kast y en Colombia este último fin de semana Abelardo de la Espriella, derrotando al candidato del oficialismo Cepeda.

En nuestro país estamos a la espera de pronunciamiento oficial del ganador del balotaje Fujimori Higuchi de Fuerza Popular virtualmente ganaría, completando este bloque de derecha que es una respuesta y rechazo de los ciudadanos a propuestas más ideologizadas y menos pragmáticas que es las que aspiran a mejorar sus condiciones de vida los sudamericanos.

Desmantelando la visión de la izquierda anacrónica

Uno de los factores que Sudamérica sea completamente azul, es por la mala gestión de los gobiernos de izquierda, que han gobernado por tiempos prolongados y no han logrado consolidar promesas de campaña, en algunos casos instalando constituyentes para quedarse en el poder y  adecuando las estructuras a sus fines propios y otros tratando de convocar a estas mismas como Colombia y Perú, sin resultados favorables, perdiendo oportunidades de buena administración estatal y generando mayor desprotección y permitiendo que la delincuencia y el crimen organizado escale a niveles insospechados por una interpretación ideológica de los derechos humanos.

🌎🔥 ¡LA LIBERTAD AVANZA EN SUDAMÉRICA! ¡De 7 gobiernos de izquierda y 3 de derecha en 2023, a 3 de izquierda y 7 de derecha en 2026! Lo que parecía imposible hace

Esperemos que esta avalancha azul, se prolongue por un tiempo, para que nuestros países lleven a cabo las reformas que requerimos para mejorar las condiciones de vida: servicios básicos, control territorial, inversión privada, respeto a la propiedad privada, desideologización de las instituciones,  entre otras tareas que tienen estos nuevos gobiernos, es la gran oportunidad de este nuevo ciclo para el conservadurismo que demuestre que si es viable el progreso y el desarrollo de nuestros pueblos y que los valores de siempre no han caducado.

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