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OPINIÓN/ Escenarios

NO ATRACO

Escribe: Elmer Barrio de Mendoza

 

Aquellos que pensaron que la segunda vuelta ideal era la que enfrentara a Keiko vs. Porky creen, se den cuenta o no, que el mejor Perú es un país que debe vivir mutilado. No comparto esa percepción.

Estamos ante dos escenarios posibles y sólo es cuestión de esperar unos días para saber quién competirá con Keiko Fujimori por la Presidencia de la República en la segunda vuelta. Tanto Roberto Sánchez como Rafael López Aliaga tienen esta posibilidad a falta de menos del cuatro por ciento del conteo oficial. Si bien las posibilidades de Sánchez son mayores, López Aliaga también las tiene. Sobre todo considerando el peso del voto de Lima y del extranjero en lo que falta por escrutar. Así que ya podemos perfilar qué pasaría en uno u otro cuadro.

Keiko vs. Sánchez

El punto de partida no parece ser favorable a Sánchez. Keiko perdió con Humala, PPK y Castillo respectivamente, partiendo de muy abajo y recuperando mucho terreno en la campaña de segunda vuelta. Si bien en 2016, había obtenido mayoría absoluta en el Congreso lo había hecho con el 38% del voto.

La mayor parte del resto, del otro 62%,  se aglutinó muy rápidamente tras Pedro Pablo Kuczinsky, a pesar de sus enormes diferencias ideológicas y programáticas, a cambio de no pocos ministerios y otros cargos públicos.  El “No a Keiko” funcionó como nunca y se constituyó en una suerte de movimiento espontáneo y aluvional, que continuó funcionando (incluyendo la repartija) en 2021. Ahora, parece que el antifujimorismo ha perdido algo de intensidad.

Por otro lado, Sánchez no es Castillo y tiene más de una vulnerabilidad por su desempeño como Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y por su visible pusilanimidad ante el golpe del 7 de diciembre de 2022.

Otro factor a considerar es que la centro izquierda  que votó por Nieto, no necesariamente lo respaldará y que tampoco lo hará una parte (quizá breve, pero bullanguera, de la izquierda radical).

Un último tema, por ahora, es la evidente ausencia de cuadros técnicos tras la candidatura de Sánchez mientras que Keiko sabe que tiene un ejército tecnocrático a su disposición.

Keiko carga una cruz que, aunque más ligera ahora, sigue siendo pesada. El fujimorismo para muchos aún es una leyenda negra y Keiko es su rostro distinguible, más aún después de la muerte de su padre. Ha refrenado su violencia verbal y eso le ha hecho bien. En comparación con López Aliaga, es una dama de salón.

La distribución territorial de sus votantes igualmente le permite competir en igualdad de condiciones con su hipotético adversario. Aunque ciertos espacios le son ajenos, otros parecen ser propios.

Keiko vs. Porky

La primera medición de la intención de voto en este cuadro otorga ventaja de López Aliaga sobre Keiko Fujimori. Esto podría tener que ver con un efecto compensatorio ante su derrota en primera vuelta y la imagen de víctima que se empeña en construir. No me queda claro, pero puede ser.

Lo objetivo es que es un candidato metropolitano que convoca por hoy al 30% de Lima y de algunas grandes ciudades y que es extraño al interior del país y a la población rural. Keiko tiene una sólida base popular, heredada del balance de la gestión de su padre en importantes segmentos de los niveles socio económicos de menor ingreso real. Revertir eso es una tarea titánica para la que el candidato celeste no ha demostrado pericia alguna.

Otro punto en contra de Porky es su propio descontrol, su incontinencia verbal, que constituye auténtica tragedia. Aunque parezca mentira, la única posibilidad de ganar la segunda vuelta, para López Aliaga, sería articular al antifujimorismo y eso implicaría contar con una parte de la izquierda, como lo hizo antes PPK. El discurso de Porky no permite atisbar esa posibilidad sin otorgar ventaja a Keiko. Su posición es muy difícil y tendría que convertirse en una suerte de Jaime Paz Zamora, moderado, inteligente y flexible, que fue capaz de *pactar con el diablo* en la Bolivia de los ochenta, para lograr un gobierno estable en el país del Altiplano. ¿Algo indica que el señor López reúna algo de ese perfil? Francamente, no.

Por supuesto, puedo equivocarme en todo esto, pero en lo que no me equivoco, estoy seguro, en que hay un 25-30% del país que se siente, con toda razón, al margen de toda representación en la institucionalidad democrática del país y que, mientras esto siga siendo así, nuestra política seguirá siendo precaria. Aquellos que pensaron que la segunda vuelta ideal era la que enfrentara a Keiko vs. Porky creen, se den cuenta o no, que el mejor Perú es un país que debe vivir mutilado. No comparto esa percepción.

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