La participación de la DIRMA en la ANTAR XXXII destaca el valor de la meteorología aeronáutica en entornos extremos, donde cada decisión depende de datos precisos.
La Fuerza Aérea del Perú (FAP) reafirma su papel estratégico en las expediciones científicas a la Antártida, donde la precisión meteorológica resulta clave para la seguridad y el desarrollo de investigaciones. Durante la Expedición Científica ANTAR XXXII, la Capitán FAP Yelena Judith Olivera Burgos y el Técnico de Segunda FAP Christhian García Grados, especialistas en Meteorología Aeronáutica de la Dirección de Meteorología Aeronáutica y Espacial (DIRMA), cumplieron una labor esencial en la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP).
Ambos profesionales brindaron asesoramiento meteorológico a tripulaciones aéreas y científicos nacionales y extranjeros, facilitando operaciones seguras en un entorno marcado por condiciones extremas y altamente variables. Su trabajo permitió anticipar riesgos asociados a vientos intensos, sistemas de baja presión, temperaturas severas y distintos tipos de precipitación, además de episodios de visibilidad reducida por nubosidad y niebla.
En paralelo, la expedición consolidó el aporte científico del Perú en la Antártida mediante el estudio sistemático de variables atmosféricas en la Bahía Almirantazgo, en la isla Rey Jorge. Este esfuerzo forma parte de un programa multidisciplinario que busca fortalecer la base climatológica nacional y mejorar la capacidad de pronóstico en zonas polares.
Para la recolección de datos se utilizaron sensores tipo data logger HOBO, una estación meteorológica automática Waterlog Storm 3 y una webcam integrada a plataformas internacionales como Windy y Meteoblue. La información obtenida entre enero y febrero de 2026 permitió un análisis detallado del comportamiento climático en la zona.
Los resultados evidencian condiciones atípicas. Se registró una temperatura máxima de 18.6 °C en marzo de 2025, superando valores históricos en la región, así como un invierno austral más cálido en comparación con expediciones anteriores. Estos hallazgos aportan información relevante para el estudio del cambio climático en áreas polares.
La participación de la DIRMA en la ANTAR XXXII destaca el valor de la meteorología aeronáutica en entornos extremos, donde cada decisión depende de datos precisos. Asimismo, fortalece la seguridad operacional, optimiza la planificación científica y consolida el aporte del Perú al conocimiento global del clima antártico.
El desempeño de la Capitán Olivera y el Técnico García refleja la capacidad técnica y el compromiso del personal FAP, cuya labor posiciona al país como un actor activo en la investigación y comprensión del continente blanco.