La urgencia de revisar los cielos abiertos, recuperar la reciprocidad y la renta, y convertir la conectividad en desarrollo nacional.
El problema no es el turismo. El problema es cuando el país empieza a ser gestionado únicamente desde el turismo.
La reciente orientación de la Dirección General de Aeronáutica Civil evidencia una señal preocupante: la conducción del sector aeronáutico está migrando desde un enfoque técnico hacia uno predominantemente comercial, donde la prioridad parece ser abrir rutas y facilitar el flujo de pasajeros, sin una evaluación estratégica integral del impacto para el país.
No se trata de cuestionar personas, sino enfoques.
Cuando la aviación se gestiona sin una visión técnica sólida, se corre el riesgo de reducir un sistema complejo que involucra seguridad, infraestructura, soberanía operativa y desarrollo territorial a una simple herramienta de promoción turística.
Y ese es un error.
El problema de fondo: abrir sin revisar
Mientras se anuncian nuevos acuerdos de “cielos abiertos”, como el recientemente suscrito con Guatemala en el marco de reuniones internacionales en Santiago de Chile, hay una omisión que ya no admite justificación.
No es ninguna casualidad que no se haya revisado el acuerdo vigente con Chile, que lleva más de 20 años operando sin una reciprocidad efectiva para el Perú.
Durante ese tiempo, el país ha cedido, en la práctica, el control de uno de los mercados aerocomerciales más importantes de la región, sin generar ingresos proporcionales ni fortalecer operadores nacionales. Lo que debió ser una herramienta de integración se convirtió en un mecanismo de transferencia de valor hacia el exterior.
El resultado es tan evidente como incómodo:
El tráfico crece
Las rutas se expanden
Pero la renta del sistema no se queda en el país
Y cuando un país pone la infraestructura, el mercado, asume los costos y no captura el valor, no estamos frente a una política de apertura.
estamos frente a un desequilibrio estructural que:
NADIE QUIERE CORREGIR.
Una coincidencia que obliga a reflexionar
EN ESE CONTEXTO, RESULTA CUANDO MENOS LLAMATIVO QUE NUEVOS ACUERDOS DE LIBERALIZACIÓN AEROCOMERCIAL SE SUSCRIBAN PRECISAMENTE EN CHILE, EL PAÍS QUE MÁS SE HA BENEFICIADO DE ESTE ESQUEMA.
No se trata de afirmar intencionalidad, sino de plantear una pregunta legítima:
¿ESTAMOS NEGOCIANDO COMO ESTADO O SIMPLEMENTE ACOMPAÑANDO DINÁMICAS QUE OTROS YA HAN SABIDO CAPITALIZAR MEJOR?
PORQUE EN POLÍTICA AEROCOMERCIAL, LA FORMA, EL MOMENTO Y EL LUGAR TAMBIÉN IMPORTAN.
El costo de no tener estrategia
El Perú, pese a las distorsiones que él mismo estado ha permitido como la implementación de una tarifa de transferencia aeroportuaria (TUUA) por parte del concesionario Lima Airport Partners, que incentiva la derivación del tráfico hacia otros destinos en lugar de consolidarlo localmente, mantiene una ventaja geográfica privilegiada.
Podría, sin mayor dificultad, convertirse en un hub natural en la región y utilizar su conectividad para:
Generar ingresos
Fortalecer infraestructura aeronáutica
Financiar la integración de las zonas más alejadas del país
Pero eso no ocurrirá mientras la política de cielos abiertos no esté acompañada de condiciones mínimas:
Reciprocidad efectiva
Retorno del valor generado al país
Reglas claras que eviten la fuga de rentas
Hoy ocurre lo contrario.
Se facilita el ingreso, se incrementa el flujo, pero el valor económico generado no se reinvierte en el sistema nacional ni en la conectividad interna de las regiones más aisladas.
El mensaje al nuevo poder político
Este es un llamado directo al próximo escenario político del país.
Al nuevo gobierno, a los futuros senadores y diputados que asumirán funciones el 28 de julio de 2026, y a las instituciones responsables el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Economía y Finanzas y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, a través de su órgano técnico, la Dirección General de Aeronáutica Civil, les corresponde asumir una revisión urgente de la política aerocomercial del país:
ES INDISPENSABLE REVISAR LOS ACUERDOS DE CIELOS ABIERTOS VIGENTES.
No solo los nuevos memorandos que se vienen firmando,
SINO TAMBIÉN Y ESPECIALMENTE EL ACUERDO CON CHILE QUE LLEVA MÁS DE DOS DÉCADAS SIN GENERAR BENEFICIOS PROPORCIONALES PARA EL PAÍS.
Si no existe una reciprocidad efectiva, el Estado peruano debe adoptar mecanismos para asegurar que la renta generada por el transporte aéreo:
SE QUEDE EN EL PERÚ Y CONTRIBUYA AL DESARROLLO DE SU INFRAESTRUCTURA AERONÁUTICA, ESPECIALMENTE EN LAS ZONAS MÁS ALEJADAS DE LA NACIÓN.
Conclusión
El Perú necesita turismo.
Pero no puede construir su política aeronáutica subordinando todo a ese objetivo.
Abrir los cielos no es un fin en sí mismo.
Es una herramienta.
Y como toda herramienta, puede construir o puede debilitar.
Porque cuando un país abre su mercado sin estrategia, sin reciprocidad y sin capturar valor, no está promoviendo desarrollo.