en cada misión, el GRUP3 demuestra que su lema no es solo una frase, sino una forma de vivir: “Mi vida por tu vida”.
“Mi vida por tu vida” no es solo un lema: es un juramento que cobra vida cada vez que un helicóptero del Grupo Aéreo N°3 (GRUP3) enciende motores y despega hacia lo imposible. Es la fuerza que atraviesa tormentas, montañas y selva para llegar donde la esperanza parece no existir. Desde el cielo, protege al Perú, rescata vidas, une comunidades aisladas y responde en momentos críticos con valentía, precisión y un espíritu de servicio. Porque cuando el país enfrenta la emergencia, esta unidad no solo vuela: entrega el alma por salvar a otros.
Este 6 de junio, el Grupo Aéreo N°3 celebra 54 años de historia, liderazgo y compromiso con el país. Esta emblemática unidad de la Fuerza Aérea del Perú se ha consolidado como capacidad estratégica para la defensa nacional, el desarrollo del país y la gestión del riesgo de desastres.
A lo largo del tiempo, ha consolidado una extraordinaria capacidad de despliegue y respuesta inmediata, operando en los escenarios más desafiantes y extremos del territorio. Con una flota de helicópteros y más de 600 mil horas de vuelo dedicadas al servicio del país, sus tripulaciones han llevado ayuda humanitaria, seguridad, desarrollo y esperanza a las zonas más alejadas, convirtiéndose en un puente aéreo vital para miles de peruanos que dependen de su presencia para recibir apoyo, protección y auxilio oportuno.
Su misión va mucho más allá de las operaciones militares. El Grupo Aéreo N°3 es una fuerza que salva vidas. Cada evacuación aeromédica, cada operación de rescate y cada traslado de órganos vitales para trasplantes representa una carrera contra el tiempo donde la precisión, el profesionalismo y la experiencia de sus tripulaciones hacen posible que más peruanos tengan una nueva oportunidad de vivir.
Su participación durante el Fenómeno El Niño es fundamental para movilizar ayuda humanitaria y rescatar a cientos de familias. Del mismo modo, cumple un rol decisivo en operaciones conjuntas contra el narcoterrorismo en el VRAEM, en misiones de búsqueda y rescate en combate y en acciones contra la tala ilegal en la Amazonía.
Su presencia fortalece la integración nacional. A través de programas sociales como Alas de Esperanza, Wasi Mikuna, Pensión 65, Juntos y PIAS Aéreas, lleva alimentos, medicinas y asistencia del Estado a comunidades de difícil acceso por vía terrestre.
También se ha convertido en referente regional en la lucha contra incendios forestales y la gestión del riesgo de desastres. Sus aeronaves han operado en Amazonas, Arequipa, Cusco, Apurímac y Chimbote, protegiendo vidas, ecosistemas y patrimonio cultural. Incluso, cruzó fronteras para apoyar a otros países.
Detrás de cada operación existe un equipo humano conformado por pilotos, operadores optrónicos, ingenieros de vuelo, mecánicos de abordo, armeros y paramédicos entrenados para operar en escenarios extremos e inhóspitos.
Porque su capacidad operacional lo posiciona entre las unidades de helicópteros más destacadas de Latinoamérica, ha participado en ejercicios internacionales como Resolute Sentinel y en maniobras y programas de entrenamiento con Colombia, Ecuador y Bolivia, consolidando estándares de excelencia y respuesta inmediata.
Su historia está marcada por el honor, el valor y el sacrificio. Desde las operaciones en Falso Paquisha en 1981 y el conflicto del Cenepa en 1995, hasta las misiones en el VRAEM, su personal ha entregado incluso la vida en defensa de la patria.
Asimismo, han sido protagonistas en expediciones científicas en la Antártida, en operaciones logísticas para la exploración energética en la selva y en misiones que contribuyeron al redescubrimiento del complejo arqueológico del Gran Pajatén.
A sus 54 años, continúa siendo mucho más que una unidad aérea. Es una fuerza estratégica que conecta al Perú, protege a su población y responde con oportunidad.
Porque mientras el país enfrenta emergencias, hay una unidad lista para despegar con valentía, profesionalismo y vocación de servicio.
Y porque en cada misión, el GRUP3 demuestra que su lema no es solo una frase, sino una forma de vivir: “Mi vida por tu vida”.