DESTACADASOPINIÓN

OPINIÓN/ ¿Hoja de ruta?

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

Acudamos nuevamente al auxilio de la sabiduría popular: En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso. Quizá esto nos ilumine el próximo domingo.

El 13 de mayo de 2011, Ollanta Humala presentó la Hoja de Ruta que reemplazó a la Gran Transformación como Plan de Gobierno de Gana Perú en la segunda vuelta de las Elecciones Presidenciales de ese año.

Políticamente, la Hoja de Ruta significó correr al centro la propuesta humalista y también una alianza con una gran parte con el toledismo y otras fuerzas más breves pero del mismo signo. Ollanta Humala ganó esas elecciones y la Hoja de Ruta fue sin duda un factor determinante.

Ayer, 1 de junio de 2026, Roberto Sánchez presentó su novísimo Plan de Gobierno para la Segunda Vuelta Electoral, haciendo un sancochado explícito con los planes de gobierno de Juntos por el Perú, Ahora Nación, Obras y Primero la Gente ¡A SEIS DÍAS DE LAS ELECCIONES!

El resultado fue un ¿documento? de 114 páginas para convencer ¡EN SEIS DÍAS! al Perú de que su candidato ya no amenaza con despedir a Julio Velarde del BCR, ya no hará nacionalizaciones de empresas, ya no violará los Tratados de Libre Comercio, ya no protegerá a la minería ilegal y otras economías criminales, ya no pondrá trabas a la inversión privada, ya no pondrá en riesgo los equilibrios macroeconómicos ni el capítulo económico de la Constitución y demás.

¿Cómo puede ser que un partido tenga dos Planes de Gobierno, uno por vuelta, en una misma elección a menos de una semana del sufragio? Al menos en el caso de Humala fue más de veinte días antes, en un proceso abierto, con una alianza explícita y con un nombre diferente (Hoja de Ruta en vez de Gran Transformación).

En este caso, Sánchez negó que iba a tener una Hoja de Ruta ¡PERO LA TIENE! Improvisada ¡PERO LA TIENE! Sin ese nombre ¡PERO LA TIENE! Tan grave es el asunto que horas después de presentarla, tuvo que modificarla otra vez, eliminando y cambiando párrafos enteros. Y aquí vamos al asunto de fondo: Sánchez es un mentiroso contumaz y, hasta ahora, persiste en serlo.

No le bastó mentir en su primer plan de gobierno. Continuó mintiendo en el debate presidencial diciendo que apenas había tenido breves diferencias con Julio Velarde cuando en realidad había dicho que no duraría un día al frente del Banco Central cuando él fuera Presidente de la República. También lo hizo cuando dijo que Luis Miguel Castilla había calificado a Pedro Francke como el mejor ministro de Economía de los últimos años.

Igual siguió mintiendo cuando dijo que había hecho una gran gestión en turismo durante su titularidad en el Mincetur. Mintió también, cuando se arrogó la iniciativa de la ley de juegos de azar y de la derivación de sus ingresos tributarios al deporte y cuando se proclamó promotor de medidas contra la minería ilegal.

De nada valió que gente tan respetable como Luis Miguel Castilla, Juan Stoessel o Diana González lo haya desmentido públicamente. Miente, miente, que algo queda parece ser su lema y Goebbels, su referente como gestor de la verdad.

Acudamos nuevamente al auxilio de la sabiduría popular: En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso. Quizá esto nos ilumine el próximo domingo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *