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OPINIÓN/ Humorada y política

Escribe: Ricardo Vásquez Kunze

Ricardo Vásquez Kunze (@rvasquezkunze) • Facebook

Y aunque los cómicos nos han querido hacer creer que la política es un circo, no lo es. La política debería ser algo serio.


Sólo en las dictaduras la gente no se ríe de los políticos porque podría ser su última risa. Por eso es común en todas las democracias que existan cómicos y auditorio para para ellos, aunque de acuerdo a la calidad de las democracias los cómicos y los públicos van decayendo. Lo insólito es que un cómico pase de la parodia de un político a ocupar su lugar y a pretender (legítimamente, hay que decirlo) ser jefe del Estado o de gobierno.

En los años 80 del siglo pasado, en Francia, el cómico más popular de entonces Coluche, especialista en ridiculizar políticos de manera grosera (pero nunca vulgar, decía), se presentó a las elecciones de 1981 donde competían el presidente Valériy Giscard D´Estaing y el eterno candidato de la izquierda Francois Mitterand. Coluche tuvo entonces gran simpatía y aceptación (era un activista progresista) poniendo en aprietos al presidente que no fue reelegido y a Mitterand. Finalmente ganó este último y gobernó 14 años.

Mitterand, después de De Gaulle, ha sido uno de los mejores presidentes de la Quinta República, quizás el último. Nunca sabremos cómo le habría ido a Francia con Coluche de presidente, pero sí sabemos con certeza cómo le fue con Mitterrand a quien los franceses apodaban «Dieu». Ya en nuestro siglo, muchos cómicos y humoristas se reunían en las oficinas del semanario Charlie Hebdo que no dejaba títere con cabeza hasta meterse con el Islam. Un comando de dementes fanatizados los acribilló a balazos creando estupor mundial en Occidente.  En este caso el mundo se dividió entre la libertad de expresión y el respeto a las creencias ajenas. Aquí los cómicos cruzaron la línea de la política y la religión y lo pagaron con sus vidas.

Ya en la actualidad está el caso de Vlodomir Zelenzki, presidente de Ucrania. Antes de serlo, Zelenzki era un bufón que imitaba a políticos en mallas de ballet. Fue electo y entonces los rusos invadieron Ucrania en lo que creyeron que iba a ser una victoria fácil pero que ya lleva 4 años. Ahora bien, muchos exaltan a Zelenski como un héroe, David luchando contra Goliat, pero no es así.  Lo cierto es que Zelenski no hubiera resistido hasta hoy sino fuera porque tiene a toda la OTAN detrás suyo.

Digo esto para quienes argumentan que un cómico puede convertirse de la nada no en la imitación, sino en el objeto que imita pero mejorado. Eso es falso. Si bien es cierto que la profesión de político en el Perú y el mundo está por los suelos, no menos cierto es que un cómico no va a solucionar el problema por más castigo que el pueblo quiera darle a sus políticos. Por el contrario, los empeorará. Sobre todo si no existe más partido que un membrete sin cuadros que manejen el Estado que es difícil de manejar según testimonio de todos los supervivientes que alguna vez han ostentado las insignias del mando supremo.

Sé que el voto es más irracional que racional (sino díganselo a esos enfermos mentales que son los antifujimoristas que culpan de todo lo negativo a Keiko Fujimori, cuando ese movimiento político lleva 26 años fuera del poder), pero el Perú no está para experimentos, sobre todo hoy que el mundo está en una incertidumbre geopolítica que requiere, sino de un genio, al menos de alguien ponderado, con sentido común y que sepa hacer alianzas en el Congreso. Y aunque los cómicos nos han querido hacer creer que la política es un circo, no lo es. La política debería ser algo serio.

Un comentario en «OPINIÓN/ Humorada y política»

  • Presente un comediante en la,politica .40.000.000 millones de habitantes en el país 40 postulantes a la presidencia.a mi parecer el circo sigue vivo

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