Olvidemos las predicciones y vayamos a votar libremente este 12 de abril, con responsabilidad cívica , apoyando a quien consideremos que puede ser el mejor conductor del Estado y no, como muchas veces ha sucedido, respaldando a quien odiemos menos
Entre 27 millones 335 mil electores, las encuestadoras proyectan (por lo general erráticamente) las preferencias de los votantes en base a consultar a mil o dos mil personas, un minúsculo universo que abarca a los habitantes de la costa, sierra y selva, de todas las profesiones y oficios, así como de diversos estatus socio económico.
No olvidemos, empero, históricas patinadas. El 2021, Ipsos otorgó al representante de Acción Popular, Johny Lescano, un abrumador 21% de preferencias, relegando a Pedro Castillo – Perú Libre – al séptimo lugar, con 3% de adhesiones
Por su lado, Datum Internacional consignó 12.1% para Lescano y 3.7% para Castillo.
En ambos casos las diferencias con los cómputos oficiales de la ONPE fueron abismales. Las urnas, en efecto, sepultaron esos pronósticos porque Lescano captó el 9.071% (1′ 306,288) y Castillo lo duplicó con 18.921% (2’724,762)
El prestigiado jurista, Luis Lamas Puccio, explica los aparatosos bandazos señalando que esos pronósticos tienen por finalidad «conducir a la opinión pública para que vote o deje de votar por algún candidato en particular», agregando que «su objetivo es alterar o inventar determinados resultados para tratar de demostrar un panorama electoral que no se ajusta a la realidad».
Es cierto. En cada proceso los programas de radio y televisión, la prensa escrita y las múltiples plataformas compiten en vaticinar quien será al ganador de los comicios presidenciales y, mas audazmente, los parlamentarios.
Con esas experiencias, olvidemos las predicciones y vayamos a votar libremente este 12 de abril, con responsabilidad cívica , apoyando a quien consideremos que puede ser el mejor conductor del Estado y no, como muchas veces ha sucedido, respaldando a quien odiemos menos, tendencia maléfica y destructiva que ha provocado lamentables desastres.
Un voto pensante, en suma, en circunstancias que el país se encuentra jaqueado por bandas criminales reforzadas por los malhechores venezolanos del llamado «Tren de Aragua», por «Los Choneros» del Ecuador y la banda colombiana «Los Bravos del Gota a Gota».
Señalo lo anterior porque la primera tarea del régimen que se instale el próximo 28 de julio será enfrentar vigorosamente a una delincuencia cada vez más expandida y sanguinaria, recordando que el 2025 ocurrieron 2, 400 homicidios, alcanzando una tasa de de 8.1 por cada 100 mil habitantes, la más alta de la última década.