En vez de perder tiempo y energías quejándose porque su candidato no pasó a segunda vuelta, sumen esfuerzos para que esta vez no tengamos a un ignorante comunista en Palacio.
El 14 de abril de 1985 se realizaron las elecciones generales. Ganó el expresidente Alan García, quien competía con Alfonso Barrantes Lingán que renunció al ballotage porque la distancia que los separaba era enorme. Diez días después, el 24 de abril, un comando de aniquilamiento de Sendero Luminoso atentó contra el vehículo del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, doctor Domingo García Rada.
El jurisconsulto no murió pero quedó gravemente herido de un balazo en la cabeza. No tuvo la misma suerte su chofer que falleció. ¿Si hubiera habido segunda vuelta se hubieran anulado las elecciones? Sendero Luminoso había empezado una guerra a muerte contra la democracia y el Perú en 1980. Su primer acto simbólico fue la quema de ánforas electorales en la localidad de Chuschi, Ayacucho.
Luego, en cada elección, los terroristas ya no solo quemaban ánforas, sino que decretaban paros armados para que los ciudadanos no pudieran salir a votar así como asesinar a las autoridades como miembros de mesa y sembrar el pánico, caos y terror. ¿Se anularon esas elecciones? ¿Cuántos peruanos dejaron de votar por miedo a perder la vida en esas épocas de las que nos liberó Alberto Fujimori? ¿Alguien alegó «principios» o «derecho al voto» de un solo peruano que no haya podido votar? Pongamos las cosas en su sitio.
En nuestro país miles de personas no han podido votar durante los aciagos años del terrorismo y ninguna elección ha sido anulada ni total ni parcialmente. Si esto es así o ha sido así, por qué tendría que anularse hoy porque un candidato dice que le robaron la elección con argumentos cada vez más endebles.
Es un acierto que aquellos que pasaron a segunda vuelta ya están en campaña. El país no puede detenerse porque un sector de derecha miedosa cree que si pasan Keiko y el comunista Sánchez ganaría el segundo porque «cualquiera le gana a Keiko». Lo pasado, pisado. Así es la vida. En vez de perder tiempo y energías quejándose porque su candidato no pasó a segunda vuelta, sumen esfuerzos para que esta vez no tengamos a un ignorante comunista en Palacio.