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OPINIÓN/ La humanidad también se enseña

Escribe: Mónica Cáceres Arias

Especialista en Servicio al Cliente  

 

“Como país necesitamos autoridades firmes, políticas claras, acciones reales que protejan la vida. Eso es innegociable. La seguridad no puede ser un privilegio; debe ser un derecho”.

 

Tenía en mente escribir esta semana un artículo sobre valores. Pero una lamentable noticia reciente volvió a sacudirnos como sociedad. Y mientras veía titulares, opiniones y debates, no podía dejar de pensar en qué momento normalizamos vivir rodeados de noticias de violencia, accidentes, extorsiones.

Todos los días alguien pierde a un hijo, a una madre, a un hermano. Y, sin embargo, no todos los casos nos conmueven igual. ¿Por qué algunos nos impresionan más que otros?

¿Será porque ahora somos padres y en este caso se trata de jóvenes? ¿Será porque esta vez la historia tuvo rostro, nombre y cámaras?

Lo cierto es que la inseguridad se ha vuelto parte del paisaje. Y eso debería dolernos e indignarnos más que cualquier titular.

Como país necesitamos autoridades firmes, políticas claras, acciones reales que protejan la vida. Eso es innegociable. La seguridad no puede ser un privilegio; debe ser un derecho.

Pero mientras exigimos cambios estructurales, hay algo que también empieza mucho antes: en casa.

Ante una situación como lo ocurrido con la joven y brillante deportista que falleció atropellada sin recibir el auxilio de quien fuera el responsable nos muestra claramente que reaccionamos con lo que somos.

Y lo que somos se forma durante años.

Se forma cuando enseñamos a nuestros hijos a cuando deben detenerse.

Cuando les repetimos que la vida es sagrada.

Cuando insistimos en que ante el error se asume, ante el daño se ayuda y ante el miedo no se huye.

Tal vez esta tragedia ha encendido una alarma más fuerte.

No solo sobre la inseguridad que nos rodea, sino sobre la sensibilidad que estamos perdiendo. No deberíamos necesitar un caso mediático para recordar que cada vida importa.

Que cada familia rota es una herida social.

Que cada segundo sin conciencia puede cambiarlo todo.

Como sociedad necesitamos leyes que funcionen.

Pero como padres necesitamos formar conciencia.

Porque la seguridad también empieza en la educación.

Y la humanidad… también se enseña.

Mis condolencias a la familia de Lizeth Marzano

Los veo la próxima semana..

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