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OPINIÓN/ La otra mitad

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

 

¿Tendremos cinco años de gobierno? No lo sé pero sería deseable que se intentara. Creo que nadie esperará con los brazos cruzados, ni tampoco muy abiertos.

 

Aunque la data del conteo rápido apunta al empate técnico con ligera ventaja para Roberto Sánchez, habrá que esperar a la proclamación final de los resultados del escrutinio oficial. No obstante ello, hay algo que necesitamos decir ahora, nos escuchen o no. Gane quien gane.

El Perú está dividido en dos mitades casi iguales, lo que por supuesto no es un descubrimiento. Y la pregunta es cómo están compuestas y qué intereses están detrás. Sólo así será posible construir, con éxito y velocidad suficientes, una  nación viable.

He escuchado decir que no hay manera de evitar la confrontación política eterna en el país. Porque territorial y demográficamente el país ya se dividió. Y efectivamente en el mapa que se pinta hoy así se muestra. ¿Será posible reconciliar un país tan aparentemente fracturado?

Y sobre esto no cabe pensar en otra cosa que en el ejercicio del poder. Si la gestión pública se estrecha para la representación de los ganadores, en contra de los perdedores, habremos dado un paso atrás, con el precipicio a nuestra espalda. Si la gestión pública se abre a la representación de toda la sociedad, con la generosidad que corresponde al/a la vencedor/a que mira a largo plazo el paso será adelante. Si él/la perdedor/a otorga las concesiones que obligatoriamente tiene que dar, básicamente para garantizar una cierta equidad, igualmente avanzaremos.

Claro, éste sería el escenario democrático óptimo y es difícil suponer que se dé. Total, los antis han hecho sentir su voz… y su voto. Otra vez.

Pero ése debería ser el espacio de grandeza que, ante la inminencia de los resultados y ante la evidencia de la fractura, correspondería. ¿Serán capaces los protagonistas de entenderlo?

Repetir la cantaleta del fraude no tiene sentido. Si hay recursos impugnatorios que presentar, que se presenten sin aspaviento y que los resuelva el JNE a la brevedad. Punto.

Lo importante es ahora derrotar a la criminalidad en uno o dos años plazo. Allí veremos quiénes son procrimen y quiénes no. Extirpar el cáncer de las economías ilegales es indispensable. Estemos dispuestos a una dosis de creatividad al respecto pero necesitamos ver un plan creíble y unos operadores confiables. De otro modo perderemos la esperanza. Y, efectivamente sospecharemos nuevamente de vínculos oscuros y entraremos otra vez en inestabilidad política.

Por otro lado, los equilibrios macroeconómicos deben mantenerse y también la autonomía del Banco Central. Cualquier giro al respecto debería partir de un consenso de los actores y no de la idea simplona de gastar lo que hay, peor aún en bonos, nóminas o gasto corriente.

Tampoco debe tolerarse, ni una vez, que la justicia sea objeto de manipulación política o viceversa. No hay buenas señales al respecto.

En resumen, los tres elementos clave a atacar son el crimen, el desorden fiscal y monetario y la politización de la justicia. Es probable que estos tres componentes expliquen gran parte del conjunto del problema y las diferencias entre los peruanos.

Y el crimen es lo primero, porque el dinero abunda en la actual estructura descentralizada del país y se roba sin escrúpulo alguno. Y se tranza (y trenza) con cada opción delictiva existente.

¿Tendremos cinco años de gobierno? No lo sé pero sería deseable que se intentara. Creo que nadie esperará con los brazos cruzados, ni tampoco muy abiertos.

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