«No volverá a haber más elecciones “advirtió, soberbio y ofuscado, el octogenario tirano nicaragüense, Daniel Ortega, en un discurso pronunciado en la ciudad de Managua el 19 de julio. Con esas palabras ofició a la comunidad internacional que seguirá gobernando dictatorialmente hasta la muerte y cuando fallezca será reemplazado por su esposa, Rosario Murillo, habilitada como copresidente por la Asamblea Nacional.
Antes de hacer el anuncio, tomó dos decisiones. La primera, retirar a su país de la Organización de Estados Americanos (OEA) para evitar la censura de los miembros del sistema hemisférico y especialmente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Y, luego, apartarse de la Corte Penal Internacional para que no lo juzguen por crímenes de lesa humanidad.
Recordemos que Ortega está denunciado por el asesinato de 400 civiles el año 2018, al ordenar a los militares disolver una manifestación reclamando democracia y libertad. No solo debe responder por ese crimen, sino por clausurar medios de comunicación independientes, entre estos el emblemáticos diario «La Prensa» y numerosas radios de la Iglesia Católica.
Además, ha confiscado monasterios, prohibido 3,600 procesiones y misas, expatriando a 210 sacerdotes, previa apropiación de sus bienes. Entre las víctimas de la represión anticlerical se encuentran las monjas de la congregación de la Madre Teresa de Calcuta, institución que desarrollaba una admirable labor humanitaria brindando alimentos a la población más pobre.
Asimismo ha intervenido más de mil ONGs. En su última aparición pública Ortega se muestra dubitativo y desvariando. Sin duda, está enfermo, lo que explica sus escasas apariciones públicas. Algunos analistas sostienen que sufre demencia senil y circulan informes revelando que lo aqueja una enfermedad renal crónica, lupus eritematoso sistémico y desgaste físico visible.
No olvidemos que su mandato ha sido largo. Se inició en el periodo 1979-1985, liderando la Junta de Reconstrucción Nacional que reemplazó a Somoza. Fue electo presidente de la República para los períodos 1985-1990 y 2007-2012, para después reformar la Carta Fundamental y hacerse reelegir hasta la fecha.
En total gobierna desde hace 27 años respaldado por las Fuerzas Armadas y la Policía, tiempo en que provocó el éxodo de un millón de compatriotas, dispersos en Estados Unidos, Costa Rica y otras naciones centroamericanas.
Para encontrar una solución a la crisis nicaragüense hace poco se reunió en Washington el Consejo Permanente de la OEA con el propósito de coordinar una cita de cancilleres. Votaron a favor de la iniciativa 29 Estados, uno en contra (Brasil) y uno se abstuvo (México).
Ortega, como resulta previsible, intentará sabotear el evento y si este se realiza ignorará las recomendaciones que se hagan; en suma, solo la muerte lo apartará de la presidencia
Queda de evidencia, empero, que los regímenes de Lula y de Claudia Sheinbaum ofician de escudos protectores de regímenes dictatoriales.