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OPINIÓN/ ¿Podemos no pelear?

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

Nos guste o no, nos toca elegir. Tratemos de hacerlo rechazando a las economías criminales, evitando los antis y optando por lo que funciona.

Si bien no hemos llegado a los niveles de 2021, en el Perú las heridas se mantienen vivas. Lejos parecen estar los tiempos en los que los debates, las propuestas y el ingenio significaban algo. Pero eso no fue así hasta 2016, cuando PPK se dejó envolver por la alianza de los anti que no ganaron. Antes cada uno peleaba con sus propias fuerzas y trazaba alianzas públicas y estratégicas, con errores y aciertos, pero con relativa honestidad.

Hubo una excepción en 2000 y duró apenas un año. De suceder algo así, otra vez, durará menos. Con Vizcarra duró meses (si prescindimos -como debe ser- de la ilusión de la primera parte de la pandemia). Con Castillo duró apenas horas.

Cómo podemos revertir la ruta al precipicio, que hoy parece inexorable. Primero, no encubriéndola para captar votos. No necesitamos disfrazar de lucha social la economía criminal. Hablemos claro: estamos en contra o a favor de la tala y de la minería ilegales, así como del narcotráfico y de la trata de personas.

Segundo, no admitiendo que los antis devengan propuestas políticas. Creo que aquí esta el núcleo de la cuestión. Se trata de proponer alternativas viables, no de anteponer los intereses propios o ajenos. Da igual si hablamos de antifujimorismo o de anticomunismo. El dicterio, la afrenta o el anatema sólo propician dividir una nación en construcción permanente, que no logra consolidarse ¿Quién propone y quién vitupera? Ése es un vértice que distingue de modo definitivo, cada vez.

La persecución eterna es otro elemento de lo mismo. El ser humano, sólo por el hecho de serlo, es a la vez imperfecto y perfectible. Las organizaciones humanas, con mayor razón. Siempre podemos ser mejores o peores. La condena al infierno perpetuo es sólo estulticia.

Tercero, rechazando la contradicción excluyente entre buenos y malos, entre santos y pecadores, entre salvadores y redentos. Dicen que lo mejor es enemigo de lo bueno. Rescatemos lo que funciona y desechemos lo que no.

Nos guste o no, nos toca elegir. Tratemos de hacerlo rechazando a las economías criminales, evitando los antis y optando por lo que funciona.

Es un primer paso para quien tiene que reaprender a caminar. Pero es un paso hacia adelante.

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