El 15 de mayo (o antes) se anunciará quiénes van a la segunda vuelta. Una es Keiko Fujimori y el otro, probablemente, Roberto Sánchez. No llores Porky. Y menos amenaces a nadie con matarlo o sodomizarlo.
Lo primero que voy a decir es que el 12 de abril las elecciones generales en primera vuelta fueron un desastre organizativo de gran magnitud, sobre todo en Lima. Principal responsable fue la ONPE, que incumplió sus obligaciones más elementales: distribución oportuna del material electoral, instalación y funcionalidad puntual de las mesas, planes de contingencia para los puntos críticos, traslado del material electoral usado en mesas y otros. Esto abrió un escenario de descontento y duda, que ensombreció ese día y los siguientes.
El Jurado Nacional de Elecciones trató de suplir los groseros errores administrativos (que podrían encubrir delitos reales) de la Oficina Nacional de Procesos Electorales. Se amplió el horario para la instalación y cierre de las mesas e incluso se reprogramó la votación en 52 de ellas para el día siguiente.
En lo que aparentemente no hubo falla, y hoy parece lo central, es en el sistema informático de cómputo de la votación (STAE) que usó la ONPE para acelerar el escrutinio. El sistema fue presentado a la prensa y a los partidos con la debida anticipación. Fue materia de simulacro con invitación a los personeros técnicos oficiales de los partidos y antes de auditoría preoperativa a cargo de la empresa M&TInternational, de cuya pericia no hay duda conocida y que tuvo claro resultado aprobatorio.
Nadie hizo observación alguna a esto e incluso la mayoría de partidos no enviaron a sus personeros técnicos a la presentación ni al simulacro, ni solicitaron la revisión del STAE ni de su auditoría (entre ellos Renovación Popular). Aparentemente, salvo aclaración oportuna, el JNE en cumplimiento de su rol fiscalizador detectó vulnerabilidades en el Sistema en el mes de marzo pero la ONPE ha informado que no tiene registro de comunicación alguna al respecto. Lo cierto es que tanto el Jurado como los partidos son corresponsables en este asunto específico.
El cronograma electoral es preclusivo en todo su desarrollo. Es decir, todo tiene plazos irreversibles. Hasta ahora la única violación del cronograma que se ha producido es la extensión del plazo del sufragio por 24 horas de las 52 mesas que no pudieron abrir en Lima el 12 de abril, pero ése es un asunto menor, completamente atendible, y quien ganó en ese conjunto adicional y excepcional fue Nieto y no López.
Otro tema que ha quedado descartado es el asunto de las mesas 900K. Ya se explicó que estas mesas corresponden a comunidades alejadas que así lo solicitan a través de una autoridad reconocida, cuya dificultad de traslado y capacidad de organización se verifica y se aprueba, tomando las medidas pertinentes para su debida supervisión. Se viene haciendo desde hace años y en cada elección se produce un incremento breve y ordenado. ¿O acaso se trata de impedir o dificultar el acceso electoral de ciudadanos ya bastante postergados? ¿O acaso cuando el problema del acceso al voto es en Lima importa, pero cuando es en los sitios alejados, no?
Todo comenzó cuando aparecieron las encuestas a boca de urna y, se agravó, cuando el conteo rápido de DATUM ponía muy cerca de López a Sánchez y peor cuando el de IPSOS puso a Sánchez delante de Porky al día siguiente. Quienes pudimos seguir las encuestas de la última semana, sabíamos que esa era una posibilidad real.
Allí comenzó el torbellino de denuncias sin soporte. Primero se dijo que se había impedido votar a más de un millón de peruanos. Luego que no tanto, sino entre cuatrocientos y ochocientos mil. El ausentismo electoral fue inferior a 2021 y es indemostrable lo demás, así que a llorar al río. Luego una escuelita virtual digital (PRIME INSTITUTE) dijo que no había habido fraude en mesa pero si informático en cuatro capas pero que ¡NO PODÍAN AFIRMAR QUE HABÍA HABIDO FRAUDE! O sea pongo la duda y zafo. Oscar D’León sabía decir mejor que yo: ¡¿Cómo?!
Luego varios otros siguieron diciendo: Sí, pero no lo podemos asegurar. En términos legales eso significa NADA. Finalmente, los más racionales pidieron una auditoría informática y el Jurado ha dicho que sí. Por supuesto esto quiere decir que se revisará las denuncias específicas que hubiera y sanseacabó. El 15 de mayo (o antes) se anunciará quiénes van a la segunda vuelta. Una es Keiko Fujimori y el otro, probablemente, Roberto Sánchez. No llores Porky. Y menos amenaces a nadie con matarlo o sodomizarlo. No hay pruebas de que seas capaz de lo uno ni de lo otro. Hasta dónde sabemos, al menos.
Recuerdo el caso de 2000 en las elecciones norteamericanas. La Corte de Florida definió que 271 votos del Estado fueran para Bush y 266 para Gore, a pesar de que éste último había ganado en el voto popular. Gracias a eso, George W. fue presidente de EUA. Gore aceptó el resultado porque eso hacen los verdaderos demócratas: respetan la institucionalidad. Ergo, lo que decida el JNE, si somos demócratas verdaderos, se deberá dar por bueno.