La reelección de alcaldes y gobernadores está prohibida. Permitir la reelección encubierta sería un gravísimo atentado contra la ley y la institucionalidad. Más aún cuando es completamente indisimulado y altamente contagioso
El ex alcalde de Lima, Rafael Bernardo López Aliaga Cazorla, cree que puede sacarle la vuelta a la ley electoral (y a la ciudadanía) impunemente. Era alcalde cuando quiso ser Presidente de la República y tuvo que dejar la municipalidad (a pesar de que había empeñado su palabra en que no lo haría), pero como no estaba seguro de lograrlo, postuló en paralelo al Senado para tener un premio consuelo. No pasó a la segunda vuelta así que estaba en cola para ser proclamado senador. Un buen día se arrepintió y decidió, por sí y ante sí, no ser senador y ser candidato a primer regidor en Lima.
Presentó su carta de renuncia irrevocable al mandato senatorial al Jurado Electoral Especial de Lima Centro y éste lo largó en una. Apeló por supuesto (¡quién le va a decir que no a Porky!) ante el Jurado Nacional de Elecciones que, en una decisión muy objetada, le dio la razón acudiendo a un razonamiento abstruso. El JNE es el máximo ente electoral así que, como diría mi padre: punto en boca y mano en serepete (cuyo significado no conozco pero que suena clarísimo).
Bueno pues, eso no le bastó. Necesitaba ser candidato a Alcalde, no a primer regidor. Así que, oh sorpresa, el candidato fusible Luis Rubio, renunció a su candidatura “por razones estrictamente personales” y dejó el camino libre al señor López. Creo que todos sospechábamos que ése era el plan desde el principio, así que cero sorpresa.
Ahora le toca al sistema electoral pronunciarse. La reelección de alcaldes y gobernadores está prohibida. Permitir la reelección encubierta sería un gravísimo atentado contra la ley y la institucionalidad. Más aún cuando es completamente indisimulado y altamente contagioso (hay más de treinta casos similares). El país estará observando… muy atento.