Población responsabiliza al alcalde y gobernador por talar árboles centenarios en la emblemática avenida Grau y zonas adyacentes, mientras Piura semeja a una ciudad bombardeada por obras que nadie sabe cuándo serán entregadas.
Exigen a la representación parlamentaria que investigue a las autoridades, y «lamentan que la población más atrasada vuelva a votar por las mismas autoridades ignorantes e incapaces”.
Indignación y cuestionamientos al compromiso que deben tener las autoridades municipales y regionales con el medioambiente, genera la tala masiva de árboles en la céntrica y emblemática Avenida Grau de Piura y zonas adyacentes de la ciudad.
Las autoridades han demostrado una vez más su incapacidad para dirigir la ciudad de 600 mil pobladores, mientras que a escala regional superan los dos millones 115 mil habitantes según el INEI, mientras decrece el número de áreas verdes.
A la tala indiscriminada se suma el desastre que generan las obras de reconstrucción de pistas y veredas “sin control, coordinación y sin fecha de entrega que ha convertido a Piura en una ciudad como si hubiese sido bombardeada por una potencia enemiga”, señala a este portal Nicanor Miranda.
La situación que vive Piura es por demás lamentable “y estas autoridades deben ser sancionadas porque aparte de la tala (o poda, como le gusta decir al alcalde), están las obras de mejoramiento de pistas y verdes en la que a todas luces han utilizado materiales de mala calidad”, señaló Manuel Chira dirigiéndose a la legisladora Karla Schaeffer y a los congresistas piuranos obligados a investigar lo que viene pasando en la ciudad.
Al referirse a lo que los vecinos llaman el “arboricidio”, Javier Curay Tume agregó que una ciudad con extremo calor y escasez permanente de agua, al alcalde Juan Francisco Cevallos López y al gobernador Luis Ernesto Neyra León solo se les ocurre talar árboles.
Lamentable papel de las autoridades
A las fuertes críticas de los colegios de Biólogos y Arquitectos, se suman personalidades de diversos sectores, entre ellos la de la docente universitaria Mela Salazar Velarde quien exigió a las autoridades de ambos gobiernos subnacionales detener este atentado contra el medioambiente.
Según la profesional, la tala masiva ha alcanzado 593 árboles, entre ellos 200 algarrobos, en la avenida Don Bosco. “El alcalde mintió porque dijo que solo serían derribadas ‘tres raíces muertas’, pero a esto debe agregarse que la construcción del ‘parque de las aguas’, que demanda una inversión de 154 millones de soles, exige la tala de 21 árboles sin considerar el enorme costo ambiental por daño al ecosistema”.
También atentado contra la salud
Visiblemente indignado, un reconocido médico neumólogo recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un parámetro general de entre 9 a 15 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, siendo 9 metros cuadrados el mínimo por cada poblador.
“Tanto el alcalde como el gobernador desconocen la relación que existe entre la salud de la población y las áreas verdes. Indudablemente estamos ante autoridades ignorantes, carentes de todo conocimiento, pero estoy seguro que, de presentarse esos señores a una reelección, la población más atrasada volvería a elegirlos para que dirijan el destino de la ciudad”, dijo el galeno quien pidió reservar su identidad.
Las aves sufren también por la ignorancia de las autoridades
Un vecino residente en la avenida Loreto, cerca de la avenida Grau, envió aGuick.pe algunas de las fotos de los estropicios cometidos contra las especies arbóreas, algunas de las cuales fueron plantadas hace más de cien años.
En una pequeña nota señala que la municipalidad de Piuraha dejado sin copa a los árboles y sin hogar a muchas especies de aves y otras especies de animales. La poda se ha ejecutado sin el mínimo criterio técnico y por personal que no ha sido asesorado en cómo hacerlo.
Estiman que lo cometido por las autoridades piuranas es parte del atentado contra los bosques secos, principalmente contra las zonas sembradas de algarrobos, “lo que acelera la pérdida de agua en el subsuelo e incrementa la sensación de calor que, debido al fenómeno de El Niño, puede sobrepasar los 38 grados”.
“Estas especies ya no se recuperarán jamás”
La indignación se multiplica en los viejos piuranos que solían guarecerse del sol bajo los árboles. Los técnicos explican que las especies taladas pueden tardar entre cinco o 15 años en recuperar su copa parcialmente, aunque su estructura original queda permanentemente dañada y vulnerable a enfermedades.
“Los árboles no solo cumplían una función ornamental, sino que proporcionaban sombra directamente sobre una zona de bancos, utilizada por las personas para contrarrestar el sol y las altas temperaturas».
El cuestionamiento a la inexplicable decisión de las autoridades mereció la inmediata condena del Colegio de Biólogos, que mediante el representante de la orden, Walter Zelada, confirmó que hay especies que sobrepasan los 80 años, ante lo cual demandó evaluar técnicamente cada acción que emprendan las autoridades.
Ante la demanda para que las autoridades expliquen el ‘arboricidio’, la municipalidad de Piura se limitó a señalar que dicha poda se realiza en distintas zonas de Piura en alianza con Enosa y bajo supervisión de especialistas.
“Se ha hecho como una medida ante las lluvias de El Niño, para evitar accidentes y teniendo en cuenta criterios técnicos”, comentó a un medio local Jonathan Coronado, gerente de gestión ambiental de la comuna provincial.