El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más frecuente entre los hombres peruanos. En el país se registran alrededor de 8.526 nuevos casos al año, con una tasa estimada de 40,7 casos por cada 100.000 habitantes. El desafío podría crecer durante los próximos años, a medida que aumente la población adulta mayor.
Más de 8.500 hombres son diagnosticados cada año en el país. El envejecimiento de la población podría aumentar la cantidad de casos, mientras los tabúes y las dificultades para acceder a controles siguen retrasando la atención.
“La principal pérdida de tiempo está en llegar al tamizaje. Si identificas al paciente y lointervienes de manera temprana, estás cambiando drásticamente su pronóstico y la evolución de esa enfermedad”, afirmó Juan Sebastián Franco, director médico de Bayer para Países Andinos, Centroamérica y Caribe.
El aumento de casos no solo tendrá un impacto médico. También exigirá mayor capacidad de atención, más especialistas y rutas más ágiles para que los pacientes puedan pasar del primer control al diagnóstico y al tratamiento sin demoras.
“El sistema de salud debe estar hecho para apoyar al paciente y facilitar su ruta. Tenemos que trabajar mucho en prevención y promoción, recordar el tamizaje y estimularlo. Esta es una responsabilidad de todos”, señaló Franco.
La oportunidad del diagnóstico también determina las alternativas disponibles para cada paciente.
“Si detectas al paciente temprano, tienes más opciones terapéuticas. En la medida en que llega tarde, esas opciones se van limitando y eso va a impactar en lo que puede recibir y en cómo va a responder”, explicó.
A las barreras del sistema se suman factores culturales. El miedo al examen, las bromas relacionadas con el tacto rectal y la idea de acudir al médico solo cuando aparecen síntomas todavía alejan a muchos hombres de los controles preventivos.
“En nuestros países tenemos una barrera cultural que debemos superar. Los medios decomunicación y las redes sociales son muy importantes para enfrentar el miedo, los tabúes y los mitos”, sostuvo el especialista.
Ante una enfermedad que puede avanzar sin presentar señales en sus primeras etapas, la revisión oportuna cobra especial importancia. Incorporar los controles prostáticos como parte habitual del cuidado de la salud masculina puede ayudar a detectar cambios a tiempo y evitar que más pacientes ingresen al sistema cuando la enfermedad ya está avanzada.
América Latina enfrenta brechas de acceso que obligan a priorizar la prevención y el diagnóstico temprano.
Las diferencias de acceso entre los países de América Latina siguen condicionando la atención de los pacientes. Frente a recursos limitados, especialistas señalan que la prioridad debe estar en prevenir y detectar la enfermedad antes de que avance.
La incorporación de nuevas tecnologías ha ampliado las posibilidades de atención del cáncer de próstata, pero sus beneficios no llegan por igual a todos los pacientes de América Latina.
Las diferencias económicas y la capacidad de cada sistema de salud continúan marcando el acceso al diagnóstico y al tratamiento. Estos desafíos fueron abordados durante ONConnecta Latam 2026, encuentro regional realizado en Lima que reunió a especialistas para analizar el estado del cáncer de próstata en la región.
“Cuando observamos el acceso en Latinoamérica, encontramos diferencias muy grandes entre los países”, afirmó Paulo Lages, médico especialista en Medicina Interna, Hematología y Oncología de adultos. Estas desigualdades pueden influir directamente en las oportunidades de recuperación.
Para Lages, contar con profesionales capacitados no es suficiente cuando los pacientes no pueden acceder a las herramientas necesarias para atender la enfermedad.
“No hay duda de que existe una brecha tecnológica. Si el paciente no tiene acceso a la tecnología, por más que tenga los mejores médicos para su tratamiento, no va a tener los mejores resultados”, señaló.
Sin embargo, ampliar el acceso a equipos modernos no debería ser la única prioridad. Cuando los presupuestos son limitados, el especialista considera que los recursos deben dirigirse primero a evitar que los hombres lleguen a consulta con la enfermedad avanzada.
“La mejor inversión siempre es la prevención. Si se tiene un diagnóstico más temprano, existe una posibilidad de curación mayor y se necesitan menos recursos para tratamientos avanzados. Si tuviera que elegir una única inversión, la haría en la etapa más temprana”, explicó Lages.
Las diferencias económicas y la capacidad de cada sistema de salud continúan marcando el acceso al diagnóstico y al tratamiento. Estos desafíos fueron abordados durante ONConnecta Latam 2026,
La prevención también enfrenta una barrera cultural. Muchos hombres pasan gran parte de su vida adulta sin realizar controles periódicos y solo vuelven al consultorio cuando aparecen molestias o alcanzan una edad en la que se recomienda revisar la salud de la próstata.
“A las mujeres se les enseña desde jóvenes a acudir al ginecólogo, mientras que el varón puede pasar desde los 15 hasta los 50 años sin tener un médico que haga un seguimiento de rutina. Cuando vuelve y tiene que realizarse un examen de próstata, no quiere hacerlo porque no está acostumbrado a ese tipo de controles”, sostuvo.
Cambiar esta realidad requiere acercar los servicios de salud a los hombres antes de que presenten síntomas, promover controles periódicos y reducir los temores asociados a la consulta. Enfrentar el cáncer de próstata no depende únicamente de disponer de más tecnología, sino de lograr que los pacientes lleguen a tiempo para beneficiarse de ella.