Perú no puede desperdiciar una sola oportunidad de ahora en adelante. Si Keiko lo hace bien, bien por el país. Si lo hace mal, fatal para el Perú, así que deberíamos tratar de que lo haga bien.
Se acabó, JPP agotó su último recurso ante el JNE de una manera casi ridícula y definitivamente vergonzosa. Sin presentar prueba alguna del perjuicio del que supuestamente había sido objeto y afrentando de paso a la comunidad peruana en el exterior que aporta 5.4 mil millones de dólares al PBI.
Por supuesto, el Jurado le propinó a Sánchez y su partido la correspondiente patada en el trasero. Por tanto, el resto del conteo es sólo una formalidad: Keiko Fujimori es la virtual nueva Presidente de la República del Perú. Sólo falta la proclamación y luego, el 28 de julio, la juramentación ante el nuevo Congreso. Las viudas están llorando pero la democracia es la democracia. Así que el tiempo de las plañideras terminó.
En mis últimos artículos me he dedicado a mirar el triunfo, evidente desde la semana pasada, de Keiko Fujimori y las necesidades de gestión pública de corto plazo.
Y hay un tema principal que aún no he tocado: el ENSO (Niño Gobal) y el llamado Niño Costero, únicamente en el Perú (lo que sólo nos confunde), y no lo he tocado porque tengo un maestro que me ha enseñado que lo peor que podemos hacer ante los fenómenos meteorológicos, es alarmarnos. Que, al contrario, monitorear, prevenir, planificar y ejecutar es lo más importante. Y este maestro debería ser, en un Perú ideal, Ministro del Ambiente o al menos Coordinador Ejecutivo (¿zar?) del ENFEN.
Se llama Julio Villafuerte Osambela y es Coronel retirado de la FAP y Meteorólogo I de la OMM. Entrenado y calificado como nadie en el Perú y actualizado en cada territorio del país. No depende de ningún patrocinador y no asusta a nadie. Dice que hay que hacer lo que se debe hacer. No sé si Keiko lo convoque, pero si quiere tener una gestión impecable de El Niño en el país, él es el nombre a considerar.
Igual pasa con la brecha de infraestructura educativa, se necesita a alguien que ya lo haya hecho y ése es otro nombre visible: Pedro Isique Chanamé. Ingeniero geólogo, es experto en estudios de suelos y lo de los colegios es nada difícil para él, como tampoco lo sería la gestión en Transportes e infraestructura mayor. Él condujo, acompañando a la ingeniera Elsa Carrera, la construcción de miles de colegios en el país y lo hizo en tres años entre 1993 y 1996. Y allí están todos, en pie.
Keiko debería asegurarse de no fallar con el Niño, ni con la infraestructura educativa. Eso cambiaría, para bien, su relación con ciertos sectores de la sociedad peruana y le daría la certeza de la gobernabilidad, de la que no pocos dudan.
Nombres y eficacia. Carlos Neuhaus es otra garantía de desempeño y resultados en materia de infraestructura y equipamiento, o donde lo propongan y él acepte. Encargado tardíamente de los Juegos Panamericanos de 2019, los sacó adelante con excelente calificación y hasta espectacularidad. Su nombre no admite discusión.
Lo que quería decir es que el Perú no puede desperdiciar una sola oportunidad de ahora en adelante. Si Keiko lo hace bien, bien por el país. Si lo hace mal, fatal para el Perú, así que deberíamos tratar de que lo haga bien.
Con esto cierro la trilogía. Y espero que la voluntad de enfrentarnos entre peruanos comience seriamente a disminuir. Esto implica dejar los términos reduccionistas, los anatemas y los insultos. ¿Podemos intentarlo, por favor?