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Opinión/ La Alimaña de Nicaragua

Escribe: Luis Gonzales Posada.

No tengo duda de que Daniel Ortega, dictador de Nicaragua, es una alimaña política que perpetra toda clase de tropelías desde el pináculo de la jefatura de Estado.

De 1979 a 1985 lideró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que reemplazó al dictador Anastasio Somoza.  Fue electo presidente de la República de 1985-1990 y del 2007 al 2012, pero reformó la Constitución y sigue en el poder a través de sucesivas reelecciones.

Ahora se ha quitado la careta anunciando que no convocará nuevos comicios hasta noviembre del 2027, pero que no podrán participar opositores al régimen, a quienes tilda de «traidores a la patria y golpistas al servicio de Estados Unidos». Durante su largo mandato 400 manifestantes fueron asesinados, clausuraron medios de comunicación independientes, entre estos el emblemático diario «La Prensa» y numerosas radios de la Iglesia Católica; confiscaron monasterios, expulsando del país a un millar de clérigos, previa apropiación de sus bienes.

Entre las víctimas se encuentran las monjas de la congregación Madre Teresa de Calcuta, que realizaban un admirable trabajo humanitario brindando alimentos a la gente más pobre.

Ducho en la represión, ha provocado el exilio de un millón de compatriotas, a muchos de los cuales retiró la nacionalidad; ha desterrado 210 sacerdotes, prohibido más de 3,600 procesiones católicas y misas en los cementerios, hechos infames registrados por la investigadora Martha Patricia Molina en su libro «Nicaragua: una iglesia perseguida».

Más de mil ONGs han sido eliminadas y centenares de ciudadanos arrestados o perseguidos. Actúa dictatorialmente porque conoce que no habrá resistencia externa y, por el contrario, continuará manteniendo relaciones diplomáticas plenas, de primer nivel, con la mayoría de gobiernos del mundo, especialmente con las democracias occidentales, con organismos internacionales y entidades crediticias.

Aquello que obstruye su camino lo aparta sin miramientos porque su objetivo es construir una dinastía hereditaria para que lo reemplace su hijo Laureano, que ejerce el cargo de «asesor presidencial para la promoción de las inversiones, el comercio y la cooperación internacional».

Su primogénito se ha hecho conocido por exhibir lujosos relojes Rolex y oficiar de gestor con empresas chinas para la explotación de yacimientos de oro.

Desde el 2023 Nicaragua no forma parte de la OEA para evitar cuestionamientos de la Comisión de Derechos Humanos y, recientemente, se retiró de la Corte Penal Internacional en precaución que procesen al comando sandinista por crímenes de lesa humanidad.

Sin embargo, no son tiempos buenos para las dictaduras porque en toda la región han ganado las elecciones presidenciales acreditados demócratas. Hay, empero, las excepciones de Nicaragua, Cuba y Venezuela, que se encuentran al borde del precipicio y que en cualquier momento se derrumban.

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