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OPINIÓN/ La derecha peruana y la necesidad de “converger”

Escribe: Aldo A. Lorenzzi Bolaños

 

Perú necesita gente preparada, sin ideas anquilosadas, porque al país se le han ido demasiadas oportunidades. Que esta vez no sea la misma historia.

He tomado un término que la izquierda utiliza como estrategia en los balotajes o segundas vueltas: converger. Acción que debe hacer ese sector político que cree en el respeto a la libertad, la propiedad y la vida, llamado «derecha». Ya que es importante entender el momento histórico en el que nos encontramos, más allá de las narrativas de los últimos años, y no se ha visto ser actores importantes dejando que “el otro bando” construya poco a poco una polarización entre nosotros mismos peruanos.

El Perú ha vivido en los últimos años un ciclo que pasó de una izquierda moderada, iniciada en el gobierno de Toledo y extendida hasta el de Humala, a una izquierda progresista con PPK, y a una izquierda radical y mercantilista con Castillo. Ahora nos enfrentamos a una convergencia de todos estos sectores, como hemos podido ver, para entronar una izquierda convergida, en su peor versión.

Pero ¿por qué la derecha no puede cerrar filas y llegar a acuerdos en beneficio del Perú? Es una pregunta que muchos nos hacemos y no hay respuesta con lógica. El sector que en la práctica saca adelante al país ha permitido que gobiernen los menos capaces: quienes han tomado el poder administrando lo que el sector empresarial generó, repartiéndolo para sus propios intereses, copando las instituciones del Estado, persiguiendo a quienes no piensan como ellos, imponiendo agendas ideológicas y adoctrinando a los peruanos con la idea de que los enemigos somos quienes todavía creemos en la creación de riqueza, en la libertad de expresión, en la libertad para decidir y en el respeto a la propiedad.

Sobre esa narrativa hemos dejado que se tomen el país, y esto se ha hecho más visible con un aparato electoral corrompido que refleja la degradación institucional que la izquierda mercantilista ha consolidado. No es casualidad que todos estos expresidentes estén en la cárcel.

Ahora bien, con esto no quiero decir que solo la izquierda sea la responsable de esta etapa del Perú. La llamada «derecha popular», por darle un rótulo, no es derecha en sentido estricto, pero la ciudadanía ha identificado así a estos movimientos políticos que ni siquiera alcanzan a ser partidos orgánicos en su verdadera expresión, desfigurando el espacio y alimentando la narrativa de la izquierda, sobre una “derecha perversa”.

Por esta razón, así como ese sector ha sabido utilizar el Estado para sus fines, es tiempo de que la derecha peruana se una y construya partidos fuertes que administren la riqueza que este país genera. Un sector cuya ideología no es más que un pretexto para engendrar odio, llegar al poder y generar beneficios propios no tiene lugar en el Perú que queremos.

Es una batalla difícil la que comienza ahora. Sin embargo, ya se inició, y ya hemos visto hasta dónde han sido capaces de llegar con estas elecciones. El Perú necesita gente preparada, sin ideas anquilosadas, porque al país se le han ido demasiadas oportunidades. Que esta vez no sea la misma historia.

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