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OPINIÓN/ La destrucción de Bolivia

Escribe:  Luis Gonzales Posada 

el problema mayor tiene nombre y apellido: Evo Morales, personaje siniestro, torvo, extremista, que se ha entrometido sistemáticamente en asuntos internos del Perú.

En momentos que usted lee este artículo la hermana República de Bolivia se desangra. Turbas extremistas espoleadas por Evo Morales lanzan piedras y atacan a palos a la policía, exigiendo la renuncia del presidente de la República. 

Lo que sucede en la nación del altiplano es muy importante para nuestro país porque compartimos una frontera de 1,047 kilómetros.

Frontera complicada, por donde ingresa contrabando de mercaderías, vehículos robados, drogas, combustible y oro. Los informes revelan que – por ejemplo- el pueblo de Virupaya, ubicado a 215 kilómetros de La Paz y cercano al Lago Titicaca, es el punto crítico del comercio ilegal, pero también hay otros 23 pasos encubiertos, desprotegidos, sin policías ni agentes aduaneros.

Sin embargo, el problema mayor tiene nombre y apellido: Evo Morales, personaje siniestro, torvo, extremista, que se ha entrometido sistemáticamente en asuntos internos del Perú.

En el régimen de Castillo recorrió el sur andino demandando Asamblea Constituyente, una ley que autorice el libre cultivo de hojas de coca y la expulsión de la DEA, agencia norteamericana antinarcóticos. 

Evo también promovió crear la “Nación Aymara” o “RunaSur”, involucrando a los pobladores de esa etnia boliviana con el sur peruano, el noroeste Argentino y el norte de Chile que, en conjunto, albergan a 2 millones de aymaras, sobre 114 millones de habitantes; es decir, escasamente 1.7% de la población de esa zona.

Su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) gobernó 20 años, hasta que fueron derrotados ominosamente en los últimos comicios, obteniendo  3% de votos, un diputado de 130 y ningún senador de 36 representantes; humillante catástrofe política, consecuencia del caos económico expresado en un déficit fiscal que supera 10% del PBI. Por ese lastre, Bolivia se encuentra en recesión, sin gas ni gasolina.

Hay carencia de dólares y no tienen divisas para importar medicinas, alimentos y materias primas para las industrias. Bolivia, asimismo,  registra el menor PBI del hemisferio, estimado en 45 mil millones de dólares (en el Perú es 275 mil millones de dólares).

Esa es la pesada herencia recibida por Rodrigo Paz Pereira.

Durante la campaña electoral y después de asumir el cargo, Paz marcó la diferencia con el MÁS mediante un mensaje claro y fuerte sobre política exterior al no invitar a la ceremonia de transmisión de mando a  Cuba, Venezuela y Nicaragua y manifestar  que mantendrá una relación de primer nivel con Estados Unidos, incluyendo convocar a la DEA para combatir el narcotráfico, anuncio que completó  calificando a Evo de “traidor a la patria” por su contubernio con regímenes dictatoriales.

Asimismo, afirmó que otra herencia  del MAS es la fuga de capitales, estimada  en 60 mil millones de dólares y 40 mil millones de deuda interna y externa, en circunstancias que las reservas internacionales se redujeron de 15 mil millones de dólares a una décima parte.

Oculto en el Chapare para eludir la orden judicial de captura por violar a una menor de edad, ahora manipula turbas indígenas que bloquean carreteras en 32 puntos de seis departamentos demandando la renuncia del mandatario Rodrigo Paz, elegido con el 54. 96% votos.

No olvidemos que Morales aspira a un narco Estado y forma parte del bloque extremista del socialismo del siglo XXI.

Evo seguirá perturbando la tranquilidad y el desarrollo económico boliviano, para evitar que lo capturen; ante ese riesgo, sus seguidores han ocupado el aeropuerto de Chimoré, en  Cochabamba, cerca de donde está oculto, con el propósito de bloquear un eventual desembarco de policías para ejecutar la orden judicial de apresarlo.

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