En las elecciones de los últimos 40 años había siempre “algunos” que hacían trampas. Acá hacer trampas, no decir la verdad o quedarse con algo ajeno no es necesariamente mal visto y suele ser descrito piadosamente como “viveza criolla”.
Así, en 2011 todas las encuestas serias anticipaban que Keiko ganaría la elección presidencial, y yo siempre he creído que, en votos, la ganó. Pero intervino “la viveza criolla”: Humala, su rival, con ayuda de unos hermanos venezolanos de apellido Rodríguez y la “transparente ONPE” hicieron ganador a Humala.
Fueron tan exitosos en su “viveza criolla” que para las elecciones del 2016 cuando nuevamente Keiko con casi el doble de votos en primera vuelta, paso a perder con Kuczinzki por 40,000 votos tras un pacto secreto de Pedro Pablo con Veronika Mendoza sumado a la prohibición de votar a policías y militares que sumaban a Keiko 120,000 votos, por disposición inconstitucional de JNE y ONPE, esta vez “la viveza criolla” consolidaba su delincuencial e ilegal actuar impunemente, torciendo la voluntad constitucional del “Soberano ciudadano peruano”.
Tras esta amañada elección presidencial, comenzó la debacle y caos de la gobernabilidad, en el Perú. Se trastocaron todos los valores y principios democráticos de un país con récords de presidentes, ministros y total corrupción de los poderes “Ejecutivo, Legislativo y Judicial”, convirtiendo al país en un circo de impresentables como el genocida Vizcarra, que dio un golpe de estado cerrando inconstitucionalmente al congreso, sin que “los garantes de la democracia, soberanía y constitución”, actuaran en defensa del pueblo soberano y la nación.
Probada la eficiente capacidad para torcer y someter la voluntad y elección del “Soberano pueblo peruano” por la JNE y ONPE, es que hicieron gala de su capacidad de “Fraude Electoral” nuevamente en las elecciones del 2021, convocadas por un JNE formado inconstitucionalmente por cuatro miembros y no los cinco que manda la constitución, registrando y permitiendo la participación de un partido sin plancha presidencial completa y con una única vicepresidencia que no podía ser parte de la plancha por ser funcionaria pública de la RENIEC teniendo negada su inscripción en el jurado electoral para ser candidata al congreso.
Nuevamente se gesto en ONPE y JNE la muda de votos para volver hacer ganador por 40,000 votos a la plancha ilegalmente inscrita por Salas Arenas quien además se negó a revisar y entregar las actas observadas y nuevamente la ilegalidad e inconstitucionalidad operó impunemente en abierta afrenta al ciudadano peruano, sin que “los garantes de la democracia, soberanía y constitución”, actuaran en defensa del pueblo soberano y la nación.
Hoy tras tres semanas de una nueva burda burla electoral al pueblo soberano, por parte de la JNE y ONPE que no permitieron inicialmente abrir más de 18% de las mesas electorales en Lima, ilegalmente convocaron a elecciones complementarias parciales, negando posteriormente la solicitud para realizar complementarias para todas aquellas mesas que no estaban abiertas tras 5 horas de espera y que debieron ser anuladas a las 12 del día, vulnerando expresamente el derecho al voto que garantiza la constitución. Nuevamente la ilegalidad e inconstitucionalidad operó impunemente en abierta afrenta al ciudadano peruano.
Ante este escenario de inconstitucionalidades, ilegalidades, corrupción, fraudes y engaños, escandalosamente perpetrados con total desvergüenza y deshonestidad criminal, ante el pueblo, se sumó la vulneración del derecho y voluntad popular para escoger a su gobernante.
Artículo 45 de la constitución. “El poder del Estado emana del pueblo». Quienes lo ejercen lo hacen con las limitaciones y responsabilidades que la Constitución y las leyes establecen. El voto es la herramienta mediante la cual el soberano (el pueblo) delega ese poder.
El Estado peruano ha reconocido, dentro del desarrollo normativo de su texto político fundamental, el principio de soberanía señalando que: «La soberanía emana del pueblo. Quienes lo ejercen lo hacen con las limitaciones y responsabilidades que la Constitución y las leyes establecen…», en el Perú, las Fuerzas Armadas (FFAA) tienen un papel constitucionalmente reconocido como garantes de la soberanía, la defensa de la Constitución y la defensa de la democracia.
Según el artículo 166 de la Constitución Política del Perú las Fuerzas Armadas son responsables de garantizar la soberanía nacional, la independencia, la integridad territorial y el orden interno. También tienen la misión de defender la Constitución y el sistema democrático.
En resumen, constitucionalmente las Fuerzas Armadas son consideradas garantes esenciales de la soberanía, la Constitución y la democracia peruana. En el Perú, el derecho al sufragio está constitucionalmente garantizado y es considerado un derecho fundamental del soberano, es decir, del pueblo.
¿Sera una utopía o realidad en el Perú, que en ésta tercera vez en que se está arrasando con la Constitución, la democracia y la soberanía, los garantes de la constitución política del Perú permitan el avallasamiento de la misma, como hicieron en el golpe de Vizcarra y en el golpe electoral de Salas Arenas y Corvetto que nos impusieron al golpista Castillo? ¿Dónde están nuestras FFAA ahora?
¡QUEDAMOS A LA CONCIENCIA Y VALORES DE LOS QUE JURARON EN SU MOMENTO DEFENDER LA PATRIA!
¡FRAUDE ELECTORAL, COMUNISMO Y TERRORISMO NUNCA MÁS EN EL PERÚ!