Quien debe explicar esas graves afirmaciones es el embajador retirado Manuel Rodríguez Cuadros, vocero de esa agrupación política en asuntos internacionales
El Ministerio de Relaciones Exteriores, ex cancilleres y ex viceministros del servicio diplomático, expresaron su indignada protesta ante infames imputaciones de voceros de Juntos por el Perú, partido del candidato perdedor, Roberto Sánchez, afirmando que nuestros cónsules cometieron «irregularidades y voluntad de fraude en algunas ciudades del exterior».
Es decir, de acuerdo a esa absurda y difamatoria versión, los representantes diplomáticos en el extranjero encargados de organizar y supervisar el proceso electoral han perpetrado actos delictivos, aseveración que daña gravemente la imagen de Torre Tagle.
Quien debe explicar esas graves afirmaciones es el embajador retirado Manuel Rodríguez Cuadros, vocero de esa agrupación política en asuntos internacionales, quien hasta el momento guarda pétreo silencio sobre el tema; silencio que sólo podemos interpretar como un explícito apoyo a esa declaración, lo cual no extraña porque el referido personaje tiene una larga trayectoria vinculada a sectores de izquierda radical, incluida una frustrada candidatura presidencial el 2011 por el Partido Descentralista Fuerza Social, postulación que retiró por falta de apoyo aunque adujo que lo hizo por «falta de equidad y transparencia» ( sic )
Más adelante encontramos fotografías suyas visitando la casa de Sarratea, que explica por que Castillo lo nombró embajador político en Naciones Unidas.
Después del autogolpe, quiso lavarse la cara y renunció invocando su «formación democrática», la cual olvidó de inmediato cuando, en su más reciente acto de oportunismo, se incorporó a las filas de Juntos por el Perú que pretende indultar al golpista chotano.
Ahora que Keiko Fujimori ganó las elecciones gracias a los votos de Lima, de la costa y de peruanos en el extranjero, donde obtuvo 184, 621 sufragios (63.39%) contra 106,697 (36.60%) de Sánchez, una diferencia de casi 78 mil, el resultado ha provocado histerismo político entre algunos de sus adherentes, como la virtual diputada Amalia Palomino, quien propone el disparate de que en adelante los peruanos no deben votar en el extranjero.
En realidad, Sánchez está desesperado. Se resiste a reconocer su derrota. Ha organizado una colecta de dinero para subsanar los pedidos de nulidad y demanda un reconteo de votos, desconociendo que ese mecanismo sólo puede emplearse sobre actas observadas, como recuerda el doctor Jorge Valdivia, vocero del Jurado Nacional de Elecciones.
Con el transcurso de los días se abren grietas sobre el equipo político de Sánchez. Jorge Nieto Montesinos , quien en su momento dijo que no votaría por él porque tiene aliados vinculados a Sendero Luminoso, entre estos tres diputados y tres senadores electos fue ministro de Defensa de PPK y autor del libro
«Haya de la Torre o la política como obra civilizadora», recibió insultos del arrebatado ( y desprestigiado) ex fiscal José Domingo Pérez, quien sostuvo que «hay que ser más Nieto y menos Montesinos», agregando «usted le ha mentido al país, utilizando la vieja práctica montesinista. Usted ha terruqueado a la opción democrática de Roberto Sánchez y Juntos por el Perú».
Después de recibir un jalón de orejas (o una carajeada) de sus jefes políticos, el histórico y mediocre Pérez tuvo que borrar los insanos tuits.
De otro lado, anunciado en algunos medios de prensa como Premier y canciller de la República, Rodríguez Cuadros debe haber ofrecido parte de las 19 carteras ministeriales a personas de su entorno, embajadas y cargos en importantes empresas estatales, como PetroPerú y Essalud. Pero se quedará con los crespos hechos y nos preguntamos si en esta oportunidad se bajará del estribo del carro de Sánchez ante su inminente derrota o continuará en la batalla por lo imposible. Apuesto por la primera opción.