Desde la ciudad imperial del Cusco, se dio inicio a la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), uno de los principales espacios de diálogo político y cooperación en materia de seguridad y defensa del hemisferio, que reúne a más de 30 delegaciones de países del continente.
Durante cumbre en Cusco, se abordaron los retos del crimen organizado, amenazas cibernéticas y seguridad regional
La ceremonia de inauguración se desarrolló en el Convento de La Merced y fue encabezada por el ministro de Defensa, Amadeo Flores Carcagno, quien destacó la importancia de este foro como una oportunidad para fortalecer la cooperación regional y promover respuestas conjuntas frente a los nuevos desafíos que enfrentan los Estados.
Durante su intervención, el titular del sector Defensa resaltó que este espacio permitirá ampliar los ámbitos de acción de la defensa, sin desnaturalizar su misión fundamental de preservar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales.
“Este foro abordará temas como la resiliencia estratégica, la seguridad humana, la gestión del riesgo de desastres, el desarrollo del talento humano, la transformación institucional y el empleo responsable de las tecnologías emergentes para su aplicación en el ámbito de la defensa”, señaló.
Asimismo, advirtió que las amenazas actuales evolucionan constantemente y demandan mayores niveles de anticipación, adaptación y coordinación entre los países. En ese sentido, mencionó desafíos como el crimen organizado transnacional, el terrorismo, los ataques cibernéticos y los desastres naturales.
“Confío en que sus participaciones y aportes nos permitan alcanzar acuerdos trascendentes en el marco de los objetivos previstos, para afianzar el camino hacia un hemisferio más seguro, con desarrollo, equidad y bienestar para nuestros ciudadanos”, manifestó el ministro.
La XVII CMDA congrega a representantes de países como Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Santa Lucía, Surinam, Trinidad y Tobago y Uruguay, entre otros.
Como parte de la agenda oficial, las delegaciones participantes sostendrán reuniones bilaterales para fortalecer los vínculos de cooperación. En el caso del Perú, se desarrollarán encuentros con representantes de Ecuador, Bolivia, Brasil y Chile.
Compromiso con la cooperación regional
Previo a la ceremonia inaugural, el ministro Amadeo Flores Carcagno, junto con las delegaciones participantes, encabezó el izamiento del Pabellón Nacional en la Plaza de Armas del Cusco, acto protocolar que marcó el inicio de esta importante cita hemisférica.
La ceremonia simbolizó el compromiso de los países asistentes con el diálogo, la cooperación y la construcción de una agenda común para fortalecer la seguridad y la defensa en las Américas.
Luego, Flores Carcagno destacó que el diálogo entre los países permitió fortalecer la confianza y construir consensos para brindar mayor seguridad a los ciudadanos. “Aunque cada nación tiene distintas formas de afrontar estos desafíos, el objetivo es el mismo. También hemos demostrado que la única manera de superar estos retos es permaneciendo unidos”, afirmó.
Señaló que la Declaración de Cusco representa un resultado concreto del trabajo conjunto realizado por las delegaciones, al establecer acciones destinadas a fortalecer la cooperación regional.
“Hemos tenido la capacidad de alcanzar un amplio consenso entre los países de la región, reflejado en la Declaración de Cusco, con la que materializamos acciones que podrán traducirse en beneficios para nuestros ciudadanos, en la búsqueda de una mayor seguridad para toda nuestra región”, sostuvo.
Consenso para una América unida
En la plenaria, los representantes de los países miembros coincidieron en la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación para enfrentar amenazas transnacionales como el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas, las amenazas cibernéticas y los efectos del cambio climático.
Asimismo, resaltaron la importancia del intercambio de información, experiencias y buenas prácticas para mejorar las capacidades de prevención y respuesta de los Estados.
Los representantes de Estados Unidos, Antigua y Barbuda, Argentina, Belice, Bahamas, Chile, Colombia, Ecuador y Guyana, destacaron que las Américas deben avanzar hacia una visión común de seguridad, señalando que la región ya no puede permitirse operar como territorios fragmentados, sino actuar como una zona de seguridad cohesionada.
Por su parte, las delegaciones de Haití, Bolivia, Brasil, Canadá, Granada, Honduras y México resaltaron la importancia de fortalecer instituciones profesionales, democráticas y preparadas para enfrentar nuevas amenazas.
Los representantes de Panamá, Paraguay, República Dominicana, Santa Lucía, Surinam y Trinidad y Tobago coincidieron en que la seguridad regional requiere alianzas sólidas, intercambio permanente de información y respuestas coordinadas. En ese sentido, destacaron la necesidad de proteger infraestructuras críticas, fortalecer la seguridad marítima, desarrollar capacidades frente a emergencias y enfrentar los desafíos derivados de las nuevas tecnologías.