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OPINIÓN/ Feriados y turistas ¿más viajes o más turistas?

Escribe: Eco. José Soto lazo

jsoto2503@gmail.com

 

Cada vez que se aproxima un feriado largo aparece la misma expectativa: miles de peruanos viajarán, los hoteles recibirán más huéspedes, los restaurantes tendrán mayor movimiento y los destinos turísticos experimentarán algunos días de intensa actividad. Desde el Gobierno y el sector privado se suele destacar la cantidad de personas movilizadas y el impacto económico generado. Y, ciertamente, los feriados representan una oportunidad importante para dinamizar el turismo interno.

Pero existe una pregunta que merece mayor atención: ¿los feriados realmente generan nuevos turistas o simplemente hacen que las personas viajen en fechas distintas?

La diferencia no es menor. Si una familia tenía previsto realizar un viaje durante el año y decide hacerlo aprovechando un feriado largo, estamos ante un cambio en la fecha del viaje, pero no necesariamente ante un aumento de la demanda turística. En cambio, si una persona que no tenía previsto viajar decide hacerlo porque dispone de varios días libres, entonces sí podemos hablar de una demanda adicional.

Esta distinción debería tener mayor importancia en el análisis de la política turística peruana. Los feriados tienen una evidente capacidad para dinamizar determinadas actividades. El transporte, los hoteles, restaurantes, agencias de viajes, atractivos turísticos, comercios y pequeños emprendimientos locales pueden beneficiarse de una mayor concentración de visitantes. Para muchos destinos, especialmente aquellos cercanos a los grandes centros urbanos, un fin de semana largo puede significar una importante inyección de ingresos.

Sin embargo, concentrar demasiadas expectativas en los feriados también puede generar una visión limitada del desarrollo turístico. Un destino no debería depender exclusivamente de algunos días del calendario para recibir visitantes. Si el turismo funciona intensamente durante los feriados y disminuye considerablemente durante el resto del año, probablemente exista un problema de estacionalidad que todavía no ha sido resuelto.

Aquí aparece uno de los grandes desafíos del turismo peruano: convertir la oportunidad de los feriados en una estrategia permanente de desarrollo. No se trata solamente de conseguir que más personas viajen durante tres o cuatro días. Se trata de lograr que conozcan nuevos destinos, permanezcan más tiempo, gasten más en las economías locales y, sobre todo, tengan razones para regresar en otras épocas del año.

Un feriado puede ser una puerta de entrada al destino. Una familia puede descubrir durante un viaje corto un lugar que posteriormente decide visitar nuevamente durante sus vacaciones. Un destino poco conocido puede aprovechar una mayor exposición para construir una imagen turística que permanezca después del feriado. Una comunidad puede transformar una experiencia temporal en una actividad económica más estable.

Pero esto no ocurre automáticamente.También es necesario preguntarse si todos los destinos están preparados para recibir grandes cantidades de visitantes en períodos muy cortos. La concentración de turistas puede generar congestión, incremento de precios, residuos, presión sobre los servicios públicos y deterioro de algunos atractivos. El éxito turístico de un feriado no debería medirse únicamente por el número de personas que llegan, sino también por la calidad de la experiencia y por los beneficios que permanecen en el territorio.

Por eso, deberíamos dejar de medir el éxito de los feriados únicamente en términos de movilización. La cifra de viajeros es importante, pero no suficiente. También deberíamos conocer cuánto de ese movimiento representa demanda turística adicional, cuánto gasto permanece realmente en las comunidades receptoras, cuánto aumenta la ocupación hotelera, cuánto tiempo permanecen los visitantes y cuántos regresan posteriormente.

Ese cambio de mirada permitiría construir una política turística más inteligente. Los feriados sí pueden impulsar el turismo, pero no deberían convertirse en el sustituto de una verdadera política de promoción durante todo el año. El objetivo no debería ser llenar los destinos durante algunos días, sino conseguir que el Perú genere viajes de manera más constante y distribuya mejor sus beneficios. Porque un país turístico no debería esperar el próximo feriado para tener turistas.

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