Escribe:  Ricardo León Dueñas

No nos olvidemos nunca cómo Piero Corvetto fue ratificado en el cargo de Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales-ONPE por la anterior Junta Nacional de Justicia.

En mayo de 2024, Corvetto no alcanzó los 5 votos necesarios para su ratificación porque solo obtuvo 4 a favor y 1 en contra (del magistrado Marco Falconí, que argumentó que existían dudas de la gestión de Corvetto en las elecciones del 2021 en un sector de la ciudadanía que no habían sido totalmente disipadas por la jefatura de la ONPE…el tiempo terminaría dándole toda la razón). 

En ese momento, la JNJ funcionaba solo con 5 miembros debido a la inhabilitación que el Congreso había impuesto a los magistrados Aldo Vásquez e Inés Tello (esta última por haber excedido la edad para integrar este colegiado, requisito clara y expresamente establecido en la Constitución) y Vasquez por apoyar dicha infracción constitucional, una que mantenía en el cargo a una persona con un claro sesgo ideológico…como el del mismo Vasquez. 

¿Qué pasó entonces? Se esperó pacientemente el regreso de Tello y Vasquez (repuestos -para variar- por una cuestionada y sospechosa medida cautelar emitida por un juez) para el que el pleno de esta nefasta JNJ estuviese completo y así Corvetto -que había presentado una reconsideración- fuese ratificado con los 6 votos requeridos. 

Un proceso trucho y claramente direccionado. El resto es historia muy reciente y conocida: Corvetto, luego de unas desastrosas y muy sospechosas elecciones generales tuvo que renunciar al cargo el 21 de abril de 2026.